Amie DD es una desarrolladora de software que no duda en incorporar a su cuerpo tecnología. Hace unos años se implantó en su brazo una etiqueta RFID (identificación por radiofrecuencia, del inglés Radio Frequency Identification) en su brazo para que la puerta de su casa se abriese sin necesidad de llave y ahora, cuando ha reservado su Tesla Model 3 ha visto que podía hacer lo mismo

Esta enemiga de los bolsos y de llevar los bolsillos cargados (o perdedora de llaves multireincidente, quien sabe), explica en Youtube el proceso. Sí, una especie de tutorial de biohacking. Tras intentar transferir los datos de la llave (en realidad es una tarjeta, similar a una de crédito) al implante que ya tenía en su cuerpo. Pero era demasiado complejo y abandonó.

Así pues, no le quedaba otra que sacar el chip y la antena de la tarjeta. No creas que se lo pidió a Tesla (estaría bien saber qué pensarían en la empresa californiana de esto), sino que disolvió la tarjeta en acetona para retirarlos de su cárcel de plástico.

Con los elementos en su poder (son realmente pequeños, puedes verlo en el vídeo), acudió a un centro de modificación biológica, donde tras colocarlos en un biopolímero, los insertaron en el antebrazo de la ingeniera.

A partir de ahora, Annie solamente tendrá que acercar su brazo al sensor de la puerta para que esta se abra y pueda comenzar su viaje. En el vídeo a continuación explica buena parte del proceso (ha dejado para otro toda la parte “quirúrgica” del mismo). A partir de ahora, quien quiera utilizar el coche de Annie, sin que ella vaya en él, tendrá que descargarse la aplicación de Tesla… o pedir un duplicado de la tarjeta:

Vía: Urban Tecno
[NOTA: La imagen destacada no se corresponde con el chip implantado]

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