Los coches de hidrógeno pintaban para algunos “expertos”,como la gran revolución de la tecnología verde. Ingeniosas (y engañosas) campañas de publicidad afirmaban que de su tubo de escape sólo salía agua.

Algo que es cierto, pero hay mucho que matizar: Efectivamente, del tubo de escape sale únicamente vapor de agua.0 Sin embargo, para generar el hidrógeno que alimenta la pila, es necesario recurrir a procesos con gas natural. Liberando así, grandes cantidades de gases a la atmósfera y propiciando por tanto, daños medioambientales considerables.

Ante la falta de interés del gran público y la presión por la comunidad científica, marcas como Daimler decidieron abandonar la idea para centrarse en los coches eléctricos.

Decisión motivada también, por estimaciones de venta que preveían una muy baja recepción en el mercado estadounidense. Y es que a esto, se suma la falta de estaciones de servicio para este tipo de vehículos. Se calcula que el coste aproximado de una estación está en los 3 millones de dólares.

¿A quién le interesan los vehículos a hidrógeno?

Recientemente se ha desvelado, que uno de los más interesados en el desarrollo de esta tecnología es el ejército estadounidense.

El cuerpo militar más poderoso del mundo, lleva años invirtiendo grandes sumas de dinero en proyectos centrados en el desarrollo de este tipo de combustible. Gracias a que este tipo de vehículos apenas hace ruido y que tienen una poderosa autonomía, resultan muy interesantes desde el punto de vista militar.

Un ejemplo de ello, es el 4×4 fabricado por Chevrolet: Chevrolet Colorado ZH2. Un portento capaz de no perder ni una pizca de rendimiento en las situaciones más complicadas. No obstante, en las zonas de combate se presenta el problema de abastecimiento de hidrógeno. Ante este inconveniente, la marca desarrolló un sistema capaz de extraer hidrógeno a partir de combustibles con queroseno, y con ello generar electricidad.

Pero el ejército de Estados Unidos, no es el único que sigue apostando por las pilas de hidrógeno.
Hace meses, Amazon adquirió un porcentaje significativo de Plug Power, una empresa dedicada al diseño y fabricación de sistemas de células de combustible de hidrógeno.

Parece ser que el interés de Amazon, radica en el hecho de querer aprovechar parte de sus materiales para aplicarlos a sus montacargas en almacenes. De esta manera, la compañía se beneficiará de utilizar aparatos silenciosos que no perjudican a la salud gracias a que no emiten gases nocivos.

Por tanto, sólo será necesario utilizar combustible tradicional en situaciones límite para evitar interrupciones en el trabajo.

Fuente: MIT Technology Review

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