El del Jaguar E-Pace ha sido uno de los lanzamientos más importantes para la marca británica en los últimos tiempos. El segundo SUV, después del F-Pace 2016, se encuadra en uno de los segmentos con mayor volumen y hay mucha confianza puesta en sus ventas. Aunque lleva relativamente poco tiempo en el mercado, este modelo recibe unas cuantas novedades en la gama mecánica o en el equipamiento con el objetivo de aumentar su atractivo de cara al cliente.

Empezaremos hablando del nuevo motor, que será clave en la comercialización. Se trata de la opción de acceso a la gama de gasolina. El Ingenium turboalimentado de cuatro cilindros y 2.0 litros estrena una potencia de 200 CV (antes solo estaba disponible con 250 y 300 CV). Consigue un consumo homologado de 8,2 l/100km, unas emisiones de CO2 de 186 g/km y acelera de 0 a 96 km/h en 7,7 segundos. Éste y el resto de motores estarán equipados con filtros de partículas para mejorar su eficiencia.

Para mejorar su comportamiento dinámico, el SUV compacto podrá montar la suspensión Adaptive Dynamics. Cuenta con un sistema de amortiguación variable que es capaz de monitorizar los movimientos del vehículo en apenas 2 milisegundos y se adapta en 10 milisegundos. Además de adaptarse al terreno, el usuario puede elegir entre los modos Normal (para un reglaje más cómodo) y Dynamic (para un comportamiento más deportivo).

Por último hay que hablar de una nueva tecnología que debutó en el Jaguar I-Pace y que ahora llega al E-Pace. Smart Settings es un sistema de inteligencia artificial que va aprendiendo del conductor para prestarle un servicio más personalizado y preciso. Gracias a la señal Bluetooth del smartphone es capaz de ajustar el asiento, la climatización o el infoentretenimiento; e incluso precalentar el coche si hace frío en el exterior. Está pensado para aquellas familias que comparten el vehículo o para las flotas de empresa.

Fuente: Jaguar

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