Más allá de los Ferrari hay vehículos adorados por los coleccionistas. Uno de ellos es el Jaguar XK120. Es lógico. Lo tiene todo para revalorizarse. Se hicieron pocos (algo más de 12.00 unidades). El primero que hicieron se lo llevó el influencer del momento (el cineasta Clark Gable, que condujo coches maravillosos) y además, con su avanzado motor DOHC de seis cilindros en línea, fue el coche más rápido de su época cuando se presentó.

Por eso, es de los deportivos británicos más queridos del siglo XX. Y la noticia de que se encuentre uno nuevo se celebra por los aficionados. Incluso aunque esté en un estado deplorable como este, que ha sido encontrado bajo una mesa y vendido el pasado 2 de junio por apenas 7.001 euros en la subasta del Greenwich Concours d’Elegance. Sí, bajo una mesa. Tras estar desaparecido 56 años.

La historia tiene su miga. Su dueño era un joven (acaudalado, obviemente), que dejó en su garaje su flamante Jaguar XK120 de 1962 para irse a la universidad, y cuando regresó en el otoño de 1963, se había desvanecido. Imagina esas noches de estudio soñando en volver a casa para conducir esa maravilla… y a su vuelta no está.

El coche se había desvanecido. Su dueño pensó que lo habían robado y enviado al extranjero. Hasta ahora. El coche apareció de nuevo en un cobertizo, oculto bajo una mesa y sin carrocería.

La teoría es que el coche fue robado y desguazado para venderlo por partes. Eso sí, aquellas piezas que no fuesen susceptibles de ser rastreadas. Siempre hay mercado para los paneles de carrocerías de coches rápidos. Simplemente, a sus dueños les suele gustar llevarlos al límite… y a veces, por muy buenas manos que se tengan, hay fallos. Lo mismo ocurre con el interior.

Vender un motor o un chasis ya es harina de otro costal. Todos van numerados de manera indivicual. Desde hace tiempo. De hecho, ya en la década de los 60 del siglo pasado la policía trabajaba con registros de VIN (Vehicle Identification Number, número de chasis o bastidor) robados de automóviles. Y hasta con números de motores. Por eso el chasis, el motor y el tren de rodaje de ese Jaguar KX120 fue lo único que apareció en ese discreto cobertizo de Connecticut. Bajo una mesa.

Quien lo haya comprado se ha llevado una joya. En bruto, eso sí. Ese motor de 3.4 litros rendía 162 CV a 5.00 rpm, asociado a una caja de cambios de cuatro relaciones. Ahora, eso sí, toca un trabajo de restauración que costará bastante más de esos 7.000 €. Para empezar, buscarle una carrocería (originalmente se ofrecia como roadster, coupé, o el Drop Head Coupé). Con tiempo (y dinero) esa excelente base, sin duda el XK120 más barato de la historia, puede hacerse un automóvil reformado único, equipándolo con una carrocería construida según las especificaciones del propietario.

Fuente: Bonhams
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