La competencia nunca es fácil, y aún menos en el mundo del motor. Las empresas deben ser cada vez mas creativas para crear identidad y sorprender. Eso es lo que ha hecho el concesionario Autobahn Motors (ABM) de Singapur con esta mega construcción a modo de máquina expendedora de coches.

La empresa, antes conocida inicialmente por la venta de coches de segunda mano en exhibiciones convencionales, ha dado el salto en su publicidad al sorprender de esta manera con su forma de vender vehículos de lujo como Porsche o Ferrari.

Con 15 pisos de altura divididos en cuatro columnas, el edificio se alza en plena avenida de la capital del país asiático llenándola de colores y miradas de viandantes estupefactos observando el movimiento interno de los vehículos cuando son seleccionados por sus compradores. En el vídeo se puede observar como, mediante un sistema de ascensores en el medio de la estructura, los coches son fácilmente transportados de un lugar a otro, tal y como si de una máquina expendedora de refrescos o snaks se tratase.

Lo más espectacular del edificio es que puede controlarse a través de una aplicación en una tablet. El edificio tiene una galería de observación en el primer piso y los compradores pueden seleccionar su coche favorito a través de la tablet. Una vez seleccionado, acompañado de unos efectos lumínicos, el vehículo desciende desde su posición en menos de dos minutos para así ser probado por el posible comprador.

El encargado del concesionario, Gary Hong, comentó a los medios que la decisión de realizar esta construcción fue la economización del espacio en una ciudad en la que escasean los metros cuadrados, además que contaban con el valor añadido de marcar la diferencia frente a sus competidores. En total, cuentan con 60 vehículos de las marcas Porsche, Bentley y Ferrari listos para ser vendidos al mejor postor, claro que los precios no son asequibles para todo el mundo.

Tal ha sido la repercusión de esta invención, que la empresa ha sido contactada para la construcción de parkings por todo el mundo. Al menos, si no les sale bien la jugada y no aumentan sus ventas, siempre podrán dedicarse al negocio de la construcción de aparcamientos elevados de muchos pisos.

Vía: TechcrunchDigit.in y Clarín

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