Ya habíamos cubierto el despegue del Mars Rover Curiosity el 26 de noviembre de 2011 desde Cabo Cañaveral (FLorida, EE.UU). Hoy, este vehículo de propulsión nuclear ha informado a la misión de control que está en el suelo. El aterrizaje se produjo a las 05:31 horas (hora española) del 6 de agosto (minuto arriba, minuto abajo), cerca de la base del Monte de Sharp en el interior del cráter Gale.

Lugar de aterrizaje del Rover Curiosity

Ahora empieza una misión de dos años para buscar lugares donde la vida puede haber existido en Marte (o pueden existir aún hoy en día). Está a una distancia de 248 millones de kilómetros, por lo que se tarda 13,8 minutos en controlar el vuelo desde el Planeta Tierra. Debido a este retraso, el aterrizaje se hizo en modo 100% automático… lo que generó un montón de nervios en los científicos responsables.

¿Por qué esos nervios? Este control automático tenía que funcionar cuando llegó a la atmósfera marciana a 5.900 metros por segundo (casi 21.000 km/h). Ahí entraban en acción unas fuerzas de deceleración de hasta 11 g, controladas con un escudo térmico revolucionario, capaz de volar. Luego se desplegaba un paracaídas supersónico, exactamente en el momento oportuno, se desprendían los escudos y finalmente se dejaba dejar caer el Rover Curiosity suavemente sobre la superficie, utilizando una grúa controlada por cohetes. El propósito de todo esto era para que el Rover Cusiosity llegase de forma segura a la superficie de Marte… Y todo funcionó a la perfección.

El Rover Curiosity es el vehículo todoterreno explorador más grande jamás enviado a Marte. El tamaño de este 4×4 es de tres metros de largo, 2,1 metros de altura con su mástil extendido y pesa 899 kg. Tiene propulsión nuclear con un generador termoeléctrico de radioisótopos de 2.700 vatios y baterías de iones de litio.

El Rover Curiosity comparado con un humano

El vehículo más innovador jamás fabricado por un ser humano lleva diez experimentos científicos en su interior. El equipamiento consta de un mástil con cámaras de alta definición, un brazo robótico para recoger muestras y un láser que es lo suficientemente potente como para vaporizar la roca para su análisis espectrográfico. No le falta tampoco l laboratorio más sofisticado jamás enviado a Marte, para buscar indicios de agua y analizar muestras de suelo y roca.

Su misión principal está programada para durar un año marciano (98 semanas), durante el cual se recorren alrededor del cráter Gale llevando a cabo experimentos y la búsqueda de áreas donde la vida haya podido (o pueda) existir.

Después de haber sobrevivido al aterrizaje, ahora debe sobrevivir a la radiación ultravioleta, suelos altamente corrosivos, tormentas de polvo mucho más violentos que en cualquier lugar terrestre y temperaturas que oscilan entre -90° C a 0° C. No será una tarea fácil, pero ha sobrevivido a un aterrizaje que parece salido de una película de ciencia ficción,  que solo puede ser el preludio de una larga y fructífera carrera.

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