La música, parte fundamental, estandarte de muchas generaciones, también ha caído rendida ante los atributos del mundo del motor. Las portadas que podemos encontrar respecto al automóvil son cientos y cientos. En este caso vamos a hacer una especial mención a las portadas de la música Soul. Una amplia variedad de modelos invaden las publicaciones de hace décadas.

En el Soul, el coche como segundo plano.
En el Soul, el coche como segundo plano.

Rememoremos tiempos pasados. Porque si hay una ciudad que simbolice la fórmula perfecta entre soul y coches, no podemos desviar la mirada de los metros cuadrados en los que se expande la ciudad de  Detroit. Además de ser mundialmente conocida por un motivo muy especial, ser la cuna de General Motors y Motown.

¿Por qué una ciudad puede ser la cumbre fundamental entre música y motor? Muy sencillo. Resulta que durante las décadas de los 60 y de los 70, la gran parte de los cantantes del Soul, compaginaban su carrera discográfica con trabajos temporales. En este caso, en alguna de las cadenas de montaje o en fábricas de esta empresa automovilística.  Y de la misma forma que ocurrió en el rock, el blues o doo wop,  muchos grupos y sellos discográficos del Soul tuvieron a bien bautizarse con alguno de los nombres de los míticos modelos de la época.

1408592581_32b33d1600Aunque la belleza de  las portadas sólo se las debemos a los  magníficos fotográfos de jazz de los 50 y de los 60. Auténticos maestros capaces de dejar su arte y herencia en cualquier esquina del globo terráqueo para que el resto de los mortales seamos capaces de disfrutar de portadas envidiables. Respecto a ello, hay que destacar los trabajos de Reid Miles y Francis Wolff para Blue Note en discos de Donald Byrd, Hank Mobley, Stanley Turrentine o Horace Silver. En estos ejemplos, no cabe duda, de que uno de los protagonistas esenciales era el propio coche. En cambio, en el Soul, vemos una variante interesante. Los coches se muestran al servicio de los artistas. Es decir, estos últimos se muestran como los verdaderos protagonistas. El coche es secundario.

Como podréis ver a continuación, la mayoría de las imágenes elaboradas para portadas, muestran ostentación y glamour. Y en muchas ocasiones, un toque macarra. Para gustos colores.

Para terminar, me gustaría señalar que la gran parte de los modelos expuestos son gemas del mundo del motor. Además cuentan con un valor añadido, el paso del tiempo. Incluso en su época (los 70) ya eran considerados “dream -cars”. También ocurre que es difícil percibir alguno de los modelos, tanto por la falta de detalles como por la falta de enfoque del coche en cuestión.

Aún así podemos apreciar un precioso Porsche 928 (Lew Kirton). Se trata de un auténtico icono en el mundo de los deportivos en los 80. Junto a una producción (1978-1995) que fue todo un éxito de ventas. En EE.UU fue un auténtico boom.

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