Una cosa es suscribirse a la electrificación, pero la verdadera sostenibilidad se trata de la reutilización: dar nueva vida a los objetos que ya existen. Esto es lo que Lunaz pretende hacer, restaurar coches clásicos y convertirlos en eléctricos. Su objetivo es hacer que los vehículos más bellos y famosos de la historia estén listos para el futuro. Un Rolls-Royce Phantom V de 1961, un Jaguar XK120 de 1953 y un Rolls-Royce Cloud de 1956 han sido los primeros en estrenarse.

Los coches de antaño fueron construidos con amor, meticulosamente diseñados, con el metal esculpido y los interiores diseñados por especialistas. El automóvil tenía valor, no solo material, sino emocionalmente; no eran objetos descartables. En la era de la producción en masa, el capitalismo y la creciente conciencia del daño ambiental de la “moda rápida”, muchos están examinando su enfoque sobre el producto y la propiedad.

“La misión de Lunaz es definir el futuro de los clásicos”, dice el fundador de la compañía, David Lorenz. “Preservamos el pasado abrazando el futuro, haciendo de los autos más bellos de la historia una propuesta relevante”. Este tampoco es un proyecto de vanidad. Los motores están diseñados y fabricados bajo la dirección del ex director técnico de Renault F1, Jon Hilton, en la sede de Lunaz, en Silverstone, Reino Unido.

El primer producto anunciado y actualmente en fase de prueba final es un Jaguar XK120, equipado con una batería eléctrica de 80 kWh. El motor es capaz de generar 700 Nm desde el primer momento y 375 CV. Lorenz, quisiera que la próxima generación pueda disfrutar de los autos clásicos de la manera que lo ha hecho, pero de manera progresiva y sostenible. El Phantom V, de mayor tamaño, goza de una batería de 120 kWh.

Todos los modelos cuentan con funciones específicas de vehículo eléctrico, como capacidades de carga rápida y sistema de frenado regenerativo con monitoreo activo de la velocidad de las ruedas para asegurarse de que no provoque un bloqueo sobre superficies resbaladizas. Otras modificaciones incluirán “comodidades modernas tales como telecomunicaciones satelitales, punto de acceso WiFi, entretenimiento audiovisual y ayudas de navegación”.

Lunaz admite que sus baterías más grandes añadirán algo más de peso al conjunto. En el caso del XK120, hay casi 140 kilos de masa adicional. La compañía no dijo quién les suministra el tren motriz, pero un portavoz  afirmó que las baterías son nuevas y modernas, fabricadas en grandes cantidades para aplicaciones automotrices convencionales. “Ensamblamos las celdas en paquetes de baterías, y debido a que estamos instalando grandes paquetes con cientos de celdas, la corriente de carga por celda es baja y no necesitamos enfriamiento activo”.

La conversión no será barata, por supuesto. Lunaz dice que costará el equivalente de al menos 400.000 euros. Además, el trabajo también dañará la originalidad y potencialmente reducirá el valor del vehículo donante. Para aquellos que pueden pagar tales coches en primer lugar y desean mostrar sus credenciales ecológicas, es poco probable que el precio sea un factor decisivo. Esta no es una idea nueva, por supuesto. Ya han sido unos pocos los clásicos que han sido reconvertidos a eléctricos.

Fuente: Lunaz

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