Dos de los grandes estandartes de la industria del automóvil estadounidense son el Ford Mustang y el Chevrolet Camaro. Dos piezas que ejemplifican el american way of life mejor que ninguna otra. Dos símbolos de una lucha por ser el primero, el preferido, entre los coches deportivos Made in USA.

Desde su lanzamiento, a finales de los años 60 del siglo pasado, el Mustang y el Camaro han estado enzarzados en una batalla particular por el trono del asfalto. Nacidos ambos de una revolución que pedía a gritos una transformación en la monotonía y el aburrimiento dominante en el diseño de las grandes firmas estadounidenses, se convirtieron, desde el primer día, en el símbolo de los nuevos tiempos.

De vidas casi paralelas, ambos pueden presumir de tener su propia anécdota de los viejos tiempos. La del Ford Mustang surgió de la brutal sinceridad de un niño, la del Chevrolet Camaro de un marketing agresivo con desconocimiento de la zoología.

El lanzamiento del Camaro fue la respuesta de Chevrolet al Ford Mustang. En su presentación, en el año 1966, los responsables de marketing de la firma estadounidense explicaban el origen del nombre del coche. Afirmaron, muy convencidos, que el Camaro se llamaba así, en español, en homenaje a “un animal muy pequeño y despiadado” que iba a devorar a su competidor.

Las caras de asombro debieron ser de época, sobre todo las de los miembros de la prensa extranjera. Si la referencia era al “temido” camarón, estaba claro que los agresivos ejecutivos de Chevrolet se habían saltado más de una vez las clases de Ciencias.

Pero, a pesar de la anécdota, el Camaro consiguió cumplir con su misión: ser el alter-ego del Mustang. Desde 1969, el último año de la primera generación, sus lineas limpias y agresivas se convirtieron en el emblema de Chevrolet. El modelo del 2010, recupera el morro puntiagudo y los faros del modelo del 69. Sin embargo, el conjunto se ha definido y redondeado de forma importante. Su motor, un potente V8, no ha dejado de evolucionar, multiplicando su velocidad.

La carrera entre los dos deportivos americanos se mantiene y puede que continúe durante otros cuarenta años más.

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Fuente | Esquire

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