El Maserati 5000 GT Coupé fue construido para cumplir un pedido soñado por el Shah de Persia, Mohammad Reza Pahlavi. Quería un Gran Turismo basado en el Maserati 3500 GT, pero impulsado por el motor V8 del Maserati 450S.

Solo se fabricarían 34 unidades con el nombre oficial Maserati 5000 GT… aunque a veces se les conocería popularmente como Shah de Persia debido a su origen. Presentado por primera vez en el Salón de Turín, Maserati supo ver que había que tratar bien a esos clientes acaudalados y, junto a su ingeniero jege Giulio Alfieri, se creó una versión más orientada a la carretera del motor 450S con un diámetro más estrecho y una mayor carrera.

Era lógico cumplir los deseos de los ricos, ya que el Maserati 5000 GT doblaba el precio del 3500 GT. Contó con hasta ocho carrocerías diferentes, realizadas por los mejores carroceros italianos. La primera la desarrolló Carrozzeria Touring con su método Superleggera que luego se utilizó en automóviles como el Aston Martin DB5.

¿Quién compró este coche, que estaba a la altura del Ferrari Superamerica que fabricaban en Maranello? Pues nada menos que el presidente mexicano Adolfo López Mateos, el actor Stewart Granger, o el accionista principal de Fiat, Gianni Agnelli. También el empresario y deportista estadounidense Briggs Cunningham, el conde Giuseppe Comola, Basil Read o el empresario italiano y creador del motor de Lambretta, Ferdinando Innocenti.

Fabricados entre 1959 y 1965, cada uno se diseñaba en gran medida para satisfacer los gustos del cliente. Pero todos contaban con el V8 a 90º de 4.937 cc de aleación de aluminio, cuatro carburadores Weber 45 DCOE, encerndido mecánico de Magneti-Marelli, bujías gemelas por cilindro, cambio ZF de 4 velocidades (más tarde actualizado a 5 relaciones), que entregaba 325 CV a 5.500 rpm.

Un equivalente actual del Maserati 5000 GT sería el Bugatti Chiron

Un coche de 300 CV hoy ya es un automóvil potente, pero en 1956 era una barbaridad. Ten en cuenta que un Fórmula 1 de la época no alcanzaba esa cifra, por lo que ese motor del 3500 GT sería como si hoy un deportivo actual equipase un motor de 1.000 CV. Repleto de lujos. Como el Bugatti Chiron, sin ir más lejos. Contaba con frenos de disco en las ruedas delanteras y de tambor en las traseras (que pasaron a ser de disco más tarde).

Tras las primeras unidades creadas por Touring, Carrozzeria Allemano se encargó de los siguientes 22. Bertone construiría uno, diseñado por Giugiaro, Pietro Frua haría tres, Carrozzeria Monterosa haría dos, Pininfarina uno, Ghia produjo otro y Carrozzeria Touring hizo dos de los últimos.

El Maserati 5000 GT es el que carrozó Ghia. Creado para  Ferdinando Innocenti, el hombre detrás del scooter Lambretta, en la decáda de 1970 lo compró un amante del motor en Arabia Saudí, Rubayan Alrubayan, al que no se le ocurrió nada mejor que dejarlo a la intemperie. Sólo cuando Alrubayan murió, sus parientes lo guardaron para preservarlo algo mejor. Porque es un coche único. En un lateral tiene una pintada en árabe que lo indica como “abandonado”. De milagro se salvó.

Obviamente, hay mucho trabajo por delante para quien lo adquiera en la subasta de Monterey que se celebra del 15 al 17 de agosto. Pero incluso en el estado deplorable en que se encuentra (la carrocería de acero ha sufirdo mucho), cuenta con un motor y transmisión completos… de ahi que esperen alcanzar una suma entre 500.000 y 700.000 dólares por él.

Fuente: RM Sotheby’s
Galería de fotos: Robin Adams, cortesía de RM Sotheby’s:

Ver galeria (36 fotos)

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta