Este año se cumple un aniversario muy especial, justo hace 30 años del nacimiento del Mercedes-Benz 190 E 2.5-16 Evolution II. El que probablemente fue el modelo de la marca más carismático en dicha época, ha llegado a la actualidad como un auténtico unicornio de estos que ya superan las seis cifras cada vez que salen a subasta. Vamos a hacer un pequeño repaso por esta berlina tan radical que sigue levantando pasiones tres décadas después.

Sus orígenes responden a la necesidad de homologar un vehículo para el DTM, el campeonato de turismos alemán. Se partió de la base establecida por aquel Mercedes-Benz 190 E 2.3-16, lanzado en 1984 para conseguir ese fin. Por si no fuera suficiente, en 1989 había llegado el 190 E 2.5-16 Evolution, que aumentaba la cilindrada y la potencia. Aunque el culmen de esta serie 201 llegaría en el Salón de Ginebra de 1990, cuando fue presentado este ejemplar.

El Mercedes-Benz 190 E 2.5-16 Evolution II era fácil de distinguir con solo ver su trabajado exterior. Contaba con una carrocería ensanchada y mucho más aerodinámica. En el frontal había un splitter delantero más prominentes, las llantas de 17 pulgadas provenían directamente del DTM y en la zaga aparecía ese enorme alerón trasero que es su seña de identidad y que contribuía a generar una carga aerodinámica mayor en el anterior EVO I.

Otra clave era el motor de cuatro cilindros, 2.5 litros y 16 válvulas. Ese bloque M 102 contaba con una carrera más corta y un diámetro mayor para llegar hasta los 235 CV y 246 Nm de par. Cabe destacar que ahora el corte se situaba a 7.700 rpm y que podía superar con creces los 300 CV para competir en el DTM. El homologado para calle recibió buenas críticas inmediatamente, pues no era una simple actualización del modelo del que partía, sino una conversión total con un comportamiento dinámico sobresaliente.

La suspensión era una de sus claves, con una rebaja de 45 mm y un tacto que permitía ciertas concesiones a la comodidad, a pesar de ser un deportivo. No faltaba un sistema de frenado Brembo para ser más gobernable. Con su reducido peso de 1.360 kg era capaz de lograr unas prestaciones bastante decentes. Aceleraba de 0 a 100 km/h en 7,1 segundos y su velocidad máxima era de 250 km/h.

Apenas se hicieron 502 unidades de este Mercedes-Benz 190 E 2.5-16 Evolution II, todas ellas curiosamente pintadas en ese tono tan característico que mezcla azul y negro en acabado metalizado.

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