En 2000 se presentó el Mercedes-Benz CL 55 AMG F1 Limited Edition. Como bien decía su nombre, su producción estuvo restringida a 55 ejemplares numerados. El modelo se basaba en un CL 55 AMG de serie, con valores de rendimiento idénticos, pero con una notable mejoría de la potencia de frenado gracias a la incorporación de un juego de discos de freno carbonocerámicos firmado por Brembo. Fue algo inédito en un coche de producción.

El apodo “F1” le vino dado por ser el vehículo que hacía de Safety Car para los monoplazas de la categoría reina de la automoción. Detrás del volante de estaba, como lo hace hoy en el AMG GT-R, Bernd Mayländer. Desde 1999 hasta 2006, la versión coupé de la Clase S coetánea gozó de cierto éxito entre los dos puertas de lujo: casi 50.000 ejemplares vendidos. Conocida con el código C215, su oferta mecánica quedaba conformada por propulsores de ocho y doce cilindros de gran tamaño… ¡Qué tiempos!

La gama CL constaba de cinco modelos: el CL 500, con motor V8 de 5.0 litros (306 CV y 460 Nm); el CL 55 AMG, con un V8 de 5.4 litros sobrealimentado por compresor (360 CV y 530 Nm); el CL 600, con un V12 de 5.8 litros (367 CV y 530 Nm); el CL 63 AMG con un V12 de 6.3 litros (443 CV y 620 Nm); y el extraño CL 65 AMG, con un V12 biturbo (612 CV y 1.000 Nm). Todos los modelos eran de tracción trasera y quedaban asociados a una transmisión automática de convertidor de par.

El Mercedes-Benz CL 55 AMG F1 Limited Edition conseguía las mismas cifras que la versión de la que tomaba la base. A pesar de contar con un peso en vacío de 1.865 kilos, podía alcanzar los 100 km/h desde parado en 6 segundos exactos y una velocidad máxima de 250 km/h, limitada electrónicamente. Y aunque la caja de cambios –de cinco relaciones– no estaba orientada a las máximas prestaciones, conseguía recuperaciones muy honestas, con un 80 a 120 km/h en 3,2 segundos.

El CL (C215) también hacía gala del sistema hidráulico Active Body Control (ABC), más avanzado que la suspensión neumática Airmatic que se encontraba en el Clase S (W220) manteniendo el coche nivelado incluso en las curvas rápidas y brindando un encomiable confort en un entorno deportivo. Además, la altura de la carrocería se podía aumentar desde un botón en el interior a través de dos configuraciones: alta, para conducir en terrenos difíciles, y baja a velocidades más elevadas.

Pero la corona quedaba puesta por el sistema de frenos carbonocerámicos, una primicia mundial para un coche de producción en el 2000. En caso de requerir de una detención a toda velocidad, proporcionaba una potencia de frenado de hasta 1.471 kW (2.000 CV). Esto fue posible gracias a una combinación de discos ventilados tratados con silicio líquido y mezclados con la fibra de carbono y la resina moldeados a alta presión y horneados a 1.800 grados para crear el material cerámico.

Además de aumentar la sensibilidad del pedal de freno, estos discos redujeron el peso en un 60 % en comparación con los discos de acero, y tenían mejor resistencia a la fatiga. A ello también ayudaban las pinzas de freno de ocho pistones suministradas por el especialista italiano Brembo. La reducción del peso no suspendido también contribuyó a mejorar la dinámica del vehículo y, por ende, a una mayor diversión al conducir a pesar de seguir siendo un coupé de casi cinco metros.

Disponible solo en un tono plateado metalizado con un interior de cuero negro y gris, y la opción de instalar unos asientos deportivos, esta edición especial se diferencia exteriormente por los logotipos “F1 Limited Edition” que se pueden encontrar en los umbrales de las puertas y en una consola central con un acabado de fibra de carbono junto al número de la serie. Las llantas de aleación ligera de 19 pulgadas se escondían en neumáticos de medidas 245/40 delante y 285/35 detrás.

Cuando fue presentado al mundo, el Mercedes-Benz CL 55 AMG F1 Limited Edition tenía un precio de 300.000 marcos alemanes, o lo que viene a ser unos 225.000 euros en 2020 con el ajuste de inflación aplicado. Hoy en día es un artículo de colección muy difícil de encontrar, y de hacerlo, no esperes que sea precisamente económico a cualquier precio. De todas formas, un CL 55 AMG “normal” se puede encontrar con mayor facilidad y por menos de 20.000 euros.

Fuente: Daimler
Galería de fotos:

Ver galeria (14 fotos)

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta