Este es el Nano Cellulose Vehicle (NCV), y viene a demostrar que un superdeportivo puede crecer de los árboles. Siendo un poco más sesgados en su concepción, este prototipo visto durante el pasado Salón del Automóvil de Tokio se basa en una estructura de fibras de nano celulosa (CNF) desarrollada específicamente para su empleo en la industria automotriz.

Si bien el proceso de producción de baterías, así como el chasis, la carrocería y el interior, aún está lejos de estar formar parte de una construcción “limpia”, los coches eléctricos son excelentes para el medio ambiente. Con eso en mente, el Ministerio de Medio Ambiente de Japón está abordando toda la problemática de la producción “sucia” con su nuevo vehículo conceptual.

Sostenibilidad es la palabra clave para el Nano Cellulose Vehicle (NCV), y es el resultado de 22 organizaciones japonesas que han trabajado conjuntamente y que también incluye a grupos de investigación y distintas universidades del país. La nano fibra de celulosa deriva de materiales vegetales, incluida la pulpa de la madera e incluso los desechos forestales y agrícolas. También es un 80% más ligero que el acero, pero cinco veces más fuerte.

Eso solo es una hazaña increíble, pero el proceso de producción también reduce drásticamente las emisiones de carbono asociadas con la fabricación de automóviles. Básicamente, es solo reciclar a gran escala. Se desconoce lo que hay bajo el capó, pero los rumores apuntan a que está equipado con una celda de combustible de hidrógeno con una velocidad máxima de… 20 km/h. Tal vez es lo único que no casa con su estética.

Y es que el Nano Cellulose Vehicle (NCV) luce espectacular, tal vez recordándonos en cierta medida a otros superdeportivos como el Lykan Hypersport. Los ángulos agudos de la carrocería y las puertas con apertura de tipo mariposa ya invitan a pensar en coche de altos vuelos. El interior presenta asientos envueltos en un kimono y un magnífico salpicadero de madera (no solo ese aspecto de madera falsa que puedes ver en la mayoría de coches).

No veremos vehículos de producción hechos de NCF a corto plazo, pero será interesante ver si puede competir con la fibra de carbono en resistencia, ligereza y costo. Desde luego, no es un mal comienzo para tantear con las posibilidades que ofrece este material.

Fuente: Car and Driver

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