El Dymaxion de Bucky Fuller nunca ha sido considerado un coche. Mezcla de Zepellin y una furgoneta Volkswagen, parecía que intentaba volar, pero por desgracia sólo se construyeron tres prototipos. Ahora, una retrospectiva sobre el trabajo de Fuller, organizada por Norman Foster, su colaborador durante 12 años, lo ha resucitado. ¡Puedes verla en Madrid!

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Bucky Fuller con sus proyectos

Richard Buckminster, “Bucky” Fuller nació en 1895 en Masschussets (EE.UU.). Era un mecánico de con un talento innato y, a pesar de ser un genio, fue expulsado dos veces de Harvard, una por gastarse todo su dinero de fiesta y otra por su “irresponsabilidad y falta de interés”.

Con esta mala reputación, a los 32 años estaba ya arruinado, en paro y bebía demasiado, en parte por haber perdido a su hermana pequeña, que murió de polio y meningitis. Al final, abandonó su depresión y ansias de suicidio y se embarcó en una cruzada personal. Quería encontrar la forma de cambiar el mundo y ayudar a la humanidad. Ahí queda eso. Se convirtió en un ambientalista a ultranza y fomentó los trabajos de ingeniería futurista, que combinaba con su faceta visionaria, poesía, trabajos de arquitecto y diseñador, matemático, diseñador de mapas y profesor. ¡Y venía de una depresión!

En los siguientes 15 años Fuller tuvo miles de ideas y proyectos de casas y transporte baratos y prácticos. Como ambientalista, se dio cuenta de que los recursos eran finitos y creó la filosofía de “hacer más con menos”. En los años 30 comenzó un estudio con William Starling Burgess, un conocido ingeniero aeronáutico con experiencia en construcción de barcos y creador de alucinantes proyectos como el barco volador.

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El único Dymaxion original que queda

Así empezó a fraguarse el Dymaxion, investigando un método de transporte válido para todo lugar y medio, pero cuando tuvo que pedir licencia en su estado para poder rodar  por las autopistas para probar su Dymaxion (un acrónimo de dynamic maximun tension, máxima tensión dinámica en inglés), lo consideraron un coche.

Esto puede ayudar a explicar sus peculiares características. La forma del Dymaxion de tres ruedas, de tracción delantera y motor en posición trasera, imitaba a peces y aves, a elementos de la naturaleza. Medía 6 metros de largo y podía llevar a 11 pasajeros, se anticipaba a proyectos de movilidad de personas de décadas futuras.

También contaba con un cristal de 20 centímetros de grosor como los aviones de la época, un chasis de una aleación de acero con cromo y molidbeno. Y carrocería de aluminio. A pesar de sus dimensiones, podía aparcar en un espacio reducido y hacer un giro en U sobre su propio eje. Además, era muy eficiente para su época, 7,8 litros a los 100 km y alcanzaba velocidades de hasta 206 km/h aunque se limitó a 145 km/h y en realidad le costaba alcanzar los 80 km/h.

A pesar de que el cristal de alta densidad y calidad mató al conductor y dos pasajeros de camino a la Feria de Chicago, Fuller fue invitado de nuevo al año siguiente, donde se ganó el apoyo de Henry Ford, que le ofreció cualquier pieza de coche al 70% de descuento. Su segundo y tercer coche, de hecho, montaron el nuevo motor Ford V8, y el eje trasero de un Ford roadster se incluyó en el eje delantero del Dymaxion. Eso sí, cuando la segunda hija de  Fuller se estrelló en otro de sus coches, El proyecto Dymaxion fracasó y los inversores abandonaron el barco.

El primero de los prototipos sobrevivió al accidente… para acabar destruido en un incendio. El tercero promovió la causa de los aliados en la II Guerra Mundial y al final se vendió como chatarra. El segundo tuvo un viaje triunfal por Manhattan con H.G Wells… Antes de ser abandonado en Arizona. Por suerte, estudiantes de ingeniería locales lo restauraron y ahora está en el Museo nacional de la automoción en Reno, hasta que Norman Foster lo llevó a Londres para construir, basado en él, un cuarto prototipo y cumplir así el sueño del arquitecto inglés.

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El actual cuarto prototipo de Dymaxion

Este coche fue construído por Crosthwaite and Gardiner, especialistas en la restauración de coches, a partir de los dibujos del tercer prototipo y el análisis del segundo. “No se parecía en  nada a todo lo que había visto antes”, dice el restaurador Phil King. “Casi tienes que olvidar todo lo que sabes de ingeniería de automóviles para entender cómo funciona”.

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Foster al lado de su criatura

Como los tres primeros protoitpos, el Dymaxion 4 se fabricó en aluminio, sobre el chasis de un antiguo Ford Tudor Sedan de 1934 y está pintado en verde con el techo blanco. El mismo motro V8 de Ford va montado en posición trasera y con el mismo volante, que imita un timón de barco

Eso sí, Foster ha tenido casi inventarse el interior, pues no había casi información sobre el segundo prototipo. A pesar de todo, desde el año pasado el interior de este prototipo está siendo restaurado con la ayuda de los fans de Synchronofile.com

Como coleccionista de coches, Foster se metió en este proyecto como tributo a Fuller, a quien conoció en 1971 y con quien colaboró hasta su muerte en 1983. Foster cuenta que él “atrajo mi atención hacia los problemas ecológicos actuales y la fragilidad del planeta, al tiempo que me explicaba lo importantes que sus trabajos e investigaciones son hoy todavía importantes”.

Hoy, 75 años después del original, los trabajos de este genio y el cuarto prototipo de Dymaxion se exponen en una muestra retrospectiva en Madrid hasta el 30 de octubre. Hay que verla. En la galleria Ivorypress Art+Books.

También existen imágenes grabadas de Bucky Fuller explicando (en inglés), sus ideas sobre vehículos y movilidad:

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