
Noruega construirá el primer túnel marítimo del mundo: un agujero en la montaña para esquivar el mar más peligroso del planeta
Hay océanos que parecen tener mala fama. El Cabo de Hornos, el Mar de Drake, el Estrecho de Bass... Pero en la costa oeste de Noruega hay un tramo de agua que, sin ser tan conocido, es igual de temible. Se llama Stadhavet, y durante unos 100 días al año, las tormentas lo convierten en un infierno líquido. Olas de hasta 30 metros de altura se cruzan desde direcciones múltiples, convirtiendo la navegación en una ruleta rusa.
Los barcos, ya sean pesqueros, cargueros o transbordadores de salmón, se ven obligados a esperar en puerto. A veces durante días, hasta que el mar se cansa. El problema no es sólo la incomodidad. Es que el salmón noruego, uno de los productos estrella del país, debe llegar fresco a Europa. Si el barco se retrasa por el mal tiempo, el pescado llega tarde, pierde valor o, como dice con humor el gobernador regional Tore O. Sandvik, «se sirve como rakfisk (pescado fermentado) en lugar de sushi».

La solución no es una carretera. Ni un puente. Es un túnel. Pero no un túnel para coches o trenes: un túnel para barcos. Y será el primero del mundo en su género. Un túnel que atraviesa una península de roca.
La idea suena a ciencia ficción, pero lleva décadas sobre la mesa. Tras el túnel submarino más largo del mundo, el gobierno noruego ha dado luz verde al proyecto, y si el parlamento aprueba el presupuesto final —8.600 millones de coronas noruegas, unos 805 millones de euros— las máquinas empezarán a perforar en 2027. La obra se completará unos cinco años después.

El túnel, que se llamará Stad Ship Tunnel, atravesará la península de Stadlandet, en la costa oeste del país. Tendrá 1,7 km de longitud (2,2 si se cuentan las estructuras de entrada que se adentran en el mar para guiar a los barcos).
Pero anuncia otras dimensiones son colosales. 50 metros de altura, 36 metros de ancho y 33 metros de altura libre sobre el nivel del mar. Suficiente para que puedan cruzarlo ferris y cruceros con calados de hasta 12 metros y mangas de hasta 16 metros. Para que se hagan una idea: es como si hubieran excavado una catedral dentro de la montaña, pero con agua dentro.
El primer túnel marítimo de la historia
La idea de pasar barcos bajo tierra no es nueva. En 1679, Francia abrió el túnel de Malpas, en el Canal del Midi, para que las barcazas atravesaran una colina. Pero siempre se trataba de canales interiores, aguas tranquilas y embarcaciones pequeñas. Nadie había excavado un túnel para que un barco oceánico atravesara una montaña y sorteara el mar abierto.
Noruega no lo hace por capricho. La península de Stadlandet se ha convertido en un embudo para el tráfico marítimo. Los barcos que quieren rodearla se enfrentan al temible Stadhavet, y los retrasos acumulados afectan a toda la cadena logística. La alternativa, usar la red ferroviaria, no es viable para grandes volúmenes y encarece los costes.
Menos emisiones, más comercio, más turismo
El túnel no solo ahorrará tiempo. También reducirá el consumo de combustible y las emisiones de CO₂. El gobierno noruego estima que el proyecto podría recortar el gasto de combustible en un 60% en los tramos afectados. Al evitar que los barcos den rodeos o esperen fondeados con los motores encendidos, se reduce la huella de carbono de toda la industria marítima de la región.

Además, el túnel impulsará el turismo. La costa noruega es famosa por sus fiordos, y los cruceros que hoy evitan la zona podrán navegar con seguridad, abriendo nuevas rutas. El propio túnel, con sus bocas monumentales talladas en la roca, se convertirá en una atracción en sí mismo.
¿Por qué ahora y no antes?
El proyecto fue aprobado por el parlamento noruego en 2021, pero se frenó en 2025 por el disparo de los precios de los materiales. Tras una revisión presupuestaria, el gobierno lo ha reactivado. Ahora solo falta el visto bueno final para empezar a seleccionar contratistas y perforar. La obra no será sencilla. Excavar un túnel de esas dimensiones en roca dura, con entradas sumergidas y condiciones climáticas extremas, es un desafío técnico de primera magnitud.
Pero Noruega tiene experiencia en túneles —el famoso Lærdal, el túnel de carretera más largo del mundo, está en el país— y confía en que la ingeniería estará a la altura. Cuando el túnel se inaugure, a principios de la década de 2030, los barcos atravesarán la montaña en silencio, protegidos del viento y las olas. El mar seguirá rugiendo fuera, pero dentro, el agua estará en calma. Los pescadores llegarán a tiempo, los salmones se venderán como sushi, y los cruceros podrán ofrecer una ruta que antes era una lotería.
Fuente: Norwegian Coastal Administration
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