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Luis Blázquez

¿Y si resulta que el “olor a coche nuevo” es perjudicial para la salud?

El “olor a coche nuevo” es un gusto para la gran mayoría. Esa cierta mezcla de productos químicos de las telas, espumas y adhesivos es tan conocida que incluso hay ambientadores diseñados para devolver ese aroma una vez que desaparece. ¿Pero y si te dijésemos que ese “olor a coche nuevo” que todos adoramos es en realidad el de carcinógenos peligrosos? Según un nuevo estudio, eso parece.

Los investigadores de Universidad de California en Riverside, Estados Unidos, analizaron los niveles de benceno y formaldehído medidos en el aire y el polvo de los habitáculos de los distintos coches, y el “riesgo potencial” para aquellos que pasan una cantidad significativa de tiempo conduciendo. Porque los fabricantes utilizan formaldehído en alfombrillas, cuero y pinturas de a bordo, mientras que el benceno se encuentra en una variedad de materiales, especialmente en los plásticos.

Estos productos químicos pueden filtrarse lentamente en el aire y adherirse al polvo. Este proceso se conoce como gas de escape. Una vez que se dan un paseo por las entrañas del vehículo, pueden pasar de los plásticos, espumas y distintos materiales textiles al aire que respiras, especialmente al poner el sistema de climatización. Los compuestos, que son muy volátiles, pueden acumularse en espacios pequeños, a menos que bajes las ventanillas para recircular el aire y que entre nuevo.

El estudio, realizado por Aalekhya Reddam y David C. Volz, tenía como objetivo estimar en qué punto la exposición de una persona a carcinógenos conocidos iría más allá de los niveles seguros. Lo basaron en el tiempo dedicado a los viajes, así como en los niveles de ciertos químicos detectados en los coches en estudios previos, y encontraron que la exposición a los químicos anteriormente mencionados, probablemente excedería lo que las autoridades de salud consideran un nivel seguro.

Después de solo 20 minutos, esa probabilidad solo aumentó con más tiempo pasado en el vehículo. Ambos productos químicos están en la lista de carcinógenos reconocidos de la Propuesta 65 de California y, casualmente, más personas residentes San Francisco y Los Ángeles tenían una probabilidad de superar el 10 % de los umbrales de riesgo de cáncer de benceno y formaldehído que cualquier otro lugar estudiado. A medida que se pasa más tiempo en el coche, el nivel de exposición aumenta.

Sin embargo, vale la pena señalar que aunque algo pueda ser clasificado como carcinógeno, no necesariamente garantiza que tendrá efectos adversos para la salud, ya que depende de la dosis, así como de la frecuencia con la que uno se somete a ella. Sin embargo, la pregunta sigue siendo: ¿Qué se puede hacer para mitigar los peligros de la exposición a carcinógenos? Dado que no conducir prácticamente niega el sentido de comprar un coche, depende de la industria el sustituir esos productos con materiales menos dañinos.

“Las personas que experimentan viajes largos durante años y, en algunos casos, décadas, probablemente representan una población vulnerable a la exposición excesiva a sustancias químicas transportadas por vehículos”, escribieron los investigadores en su estudio. “La cantidad de cada uno que circula a bordo depende de factores que incluyen la temperatura, velocidad y modo de ventilación, humedad, radiación solar, antigüedad y grado del vehículo, material de la tapicería del coche y la distancia de viaje”.

Fuente: Science Direct

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