Las siglas GSi llegaron a Opel en la década de los 80 y nunca se han llegado a ir del todo. Algunos de los primeros ‘Grand Sport Injection’ fueron los Opel Manta y Kadett, pero también las recibió el Corsa de primera generación. Aunque con el cambio de siglo la marca alemana se centró en los radicales OPC, ahora parece que quiere volver a los orígenes. Comenzó con el lanzamiento del Insignia GSi y ahora le toca el turno al Opel Corsa GSi 2018.

Y lo primero para realizar un modelo deportivo es dotarle de un aspecto que vaya acorde. El nuevo utilitario se parece mucho (incluso demasiado) al Corsa OPC que llegó en 2015. Sobre la carrocería de tres puertas se abre una toma de aire en el capó y paragolpes ensanchados. La parrilla va surcada por un embellecedor efecto fibra de carbono, algo que también aparece en las carcasas de los retrovisores. Las llantas de 18 pulgadas y el spoiler trasero son iguales que en el OPC, pero en este caso tenemos una sola salida de escape en vez de la doble.

Todavía no se han mostrado imágenes del interior, pero ya adelantan que podrá montar opcionalmente los asientos deportivos Recaro, además de otros elementos como el volante deportivo o los pedales de aluminio. Tampoco se han dado detalles de su rendimiento, aunque sabiendo que cuenta con el chasis deportivo del Corsa OPC, se puede esperar un comportamiento dinámico ejemplar. No hay que olvidar que su puesta a punto fue realizada en el trazado de Nürburgring.

Pero si este nuevo Opel Corsa GSi tiene tantas similitudes con el OPC, ¿que pasará con éste último? Algunas fuentes afirman que ambos podrían convivir juntos, mientras que otros dicen que está destinado a desaparecer. En el primer caso, el Corsa GSi podría montar el motor 1.4 Turbo de 150 CV y quedarse como deportivo de acceso. En el segundo, podría equipar el 1.6 Turbo con más de 200 CV y quedarse como tope de gama. En todo caso, tendremos que esperar para salir de dudas.

Fuente: Opel

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