El panorama es desolador. Por momentos parece una escena de la película Mad Max. Cientos de camiones atrapados en medio del desierto, donde la neblina es fruto del polvo, la arena y el humo de los tubos de escape.

En ocasiones, los atascos llegan a medir 130 kilómetros, y los conductores permanecen atrapados en ese infierno hasta una semana entera. Estamos hablando de la frontera entre Mongolia y China.

En ella, se acumulan los camiones mongoles que debido a la ausencia de vía férrea entre ambos países, dependen de sus vehículos para realizar el transporte de mercancías. Más específicamente, del transporte de carbón que sale en dirección a su país vecino.

Algo que no es para nada prescindible, teniendo en cuenta que la economía mongola subsiste prácticamente en su totalidad de la exportación de dicho material. Así, los camioneros tras cargar de carbón sus camiones salen en dirección al tremendo desafío que resulta llegar al puesto fronterizo de Gashuun Sukhait.

Hasta llegar ahí, hay un reto previo, sobrevivir varios días en medio del desierto de Gobi. Durante esta odisea, los camioneros se las ingenian para alimentarse, asearse y dormir.

Cualquier momento sirve para improvisar una pequeña comida con la que subsistir

Las condiciones, que son ciertamente infrahumanas, estarían causándole a los camioneros todo tipo de enfermedades, principalmente de carácter respiratorio. Pero como ellos mismos suspiran, “no queda otra”. Además, el flujo de camiones se ha ido incrementando exponencialmente como consecuencia de la subida en el precio del carbón.

Si bien los mineros sueñan con la construcción de un ferrocarril, ellos mismos lo consideran de momento una utopía. Especialmente, después de que las autoridades abandonasen el proyecto de conexión por vía férrea iniciado en 2010.

No obstante, argumentan que las condiciones mejorarían mucho si en vez de realizar los controles a 700 camiones al día, dicha cifra ascendiese hasta los 3.000.

A corto plazo, los camioneros seguirán teniendo que circular por una carretera sin iluminación, donde al llegar la noche se repiten varios enfrentamientos con ladrones y conductores hasta arriba de alcohol. Otro ejemplo de lo difícil que lo tiene la ficción para superar las increíbles historias que nos brinda la realidad de este mundo.

Fuente: BBC
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