Tan sólo el 30% de las compañías españolas ejerce un control del gasto sobre el consumo de combustible de sus vehículos corporativos, según revela El Observador del Vehículo de Empresa (CVO), promovido por Arval, compañía especializada en renting. El precio de los carburantes se ha encarecido en torno a un 21% con respecto al año pasado, superando el euro por litro, así que este es un aspecto que cada vez debería preocupar más a los gestores.

El estudio -realizado entre casi 3.400 gestores de flotas de pymes y grandes empresas en doce países con el objetivo de determinar las prácticas actuales del sector- pone de manifiesto que las empresas españolas todavía no son conscientes de la importancia de optimizar el consumo de combustible como medida de ahorro, a pesar de que la movilidad de los empleados es uno de los costes fijos más importantes de las empresas, por detrás de los recursos humanos y al mismo nivel que la informática.

combustible_empresasFrente a casi el 40% de las europeas, sólo tres de cada diez compañías españolas contrata tarjetas de carburante, un servicio básico para medir el consumo, ya que permite precargar una cantidad mensual destinada a los gastos de peajes y repostaje, beneficiándose además de descuentos en las estaciones de servicio.

Sin embargo, las cifras de Arval revelan cómo las empresas españolas comienzan a sumarse a la “moda verde”, al reorientar su política de flotas hacia vehículos más eficientes como medida para reducir el consumo de carburante. Así, el 26% de las grandes compañías está reduciendo ya el tamaño del motor de sus coches, mientras que una de cada diez ha rebajado la categoría de sus vehículos.

En este sentido, el Observador del Vehículo de Empresa revela que los vehículos de bajo consumo siguen siendo la alternativa preferida y más realista para las empresas españolas para ahorrar en carbuante, más que los vehículos híbridos o eléctricos. Casi la mitad de las empresas españolas (47%) reconoce que en menos de un año incorporará vehículos de consumo eficiente (Eco2, Econetic, Bluetec, etc.). Por su parte, tan sólo la cuarta parte apostará por los vehículos híbridos.

Al margen de la puesta en práctica de medidas materiales, el estudio promocionado por Arval muestra que las empresas comienzan a darse cuenta de la importancia de invertir en formación para depurar las técnicas de conducción de los empleados y de esa forma, reducir el consumo, máxime cuando la mitad de los gastos de una empresa en materia de flotas depende del uso que el usuario realice del vehículo.

De esta forma, el 23% de las empresas españolas organiza cursos de conducción ecológica para sus empleados como medida para recortar gastos, teniendo en cuenta que una actitud responsable al volante puede permitir a una compañía un ahorro medio anual por vehículo de hasta 500 euros en consumo de carburante, lo que representa hasta un 20% menos en la partida dedicada al combustible, por no hablar del impacto favorable sobre el seguro y los costes indirectos.

Vía | Arval

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