Los semáforos son uno de los instrumentos más importantes de la seguridad vial. Llevan más de un siglo dirigiendo el tráfico de las ciudades y lo cierto es que están tan integrados que es difícil imaginarse sin ellos. Si está en verde se puede pasar sin problemas, si está en amarillo hay que extremar precauciones y pensar en parar, si está en rojo hay que detenerse. Es algo que sale de forma natural, ¿pero por qué se eligieron esos colores?

Para descubrirlo hay que remontarse al siglo XIX y a la Revolución Industrial. El ferrocarril había experimentado un auge tremendo y también necesitaba algunas regulaciones. Entonces apareció el predecesor del semáforo, que no utilizaba electricidad, sino que era una lámpara de carburo (candil de gas). Los trenes se regían mirando estos candiles: rojo para parar y verde para tener precaución. Más adelante se añadió el blanco para avanzar.

Rojo

Ese fue el punto de partida para el semáforo tal y como lo conocemos hoy en día. A principios del siglo XX en Estados Unidos ya se comenzó a usar este elemento para controlar el tráfico. El color rojo se mantuvo, principalmente porque es el más evidente. En la mayoría de culturas está ligado al peligro y a la sangre, queda claro que hay que parar cuando sale este color.

El rojo también es el color con mayor longitud de onda dentro del espectro visible, lo que significa que es visible desde una mayor distancia que otros colores. Con estas cualidades quedaba claro para cuál iba a ser su uso. Como curiosidad en China, donde es el color del Partido Comunista, quisieron cambiar su rol y que significará que se podía pasar. Aunque esto no terminó muy bien.

Verde

Aunque en el ámbito del ferrocarril comenzó siendo una señal de precaución, su significado ha cambiado radicalmente. El verde ahora significa vía libre, que está permitido el paso y todo puede deberse a una curiosa historia. Los trenes debían tener precaución si veían esta luz y para pasar tenían que esperar a una más clara o blanca. De hecho el verde también tiene una buena longitud de onda, aunque todavía algo por debajo de rojo y amarillo.

Aunque al parecer hubo varios accidentes debido a que los trenes tardan más en frenar y algunos conductores tendían a equivocarse con las luces. De esta forma cambió el significado del verde hasta el que conocemos actualmente y quiere decir que se puede pasar sin ningún problema.

Amarillo

Así ha sido la historia de los tres colores de los semáforos actuales y su significado. Aprovechando la ocasión, recuperamos algunos de los semáforos más curiosos del mundo o la historia del primer semáforo de Madrid.

Fuente – Thrillist

1 COMENTARIO

  1. Hola,

    A ver si prestamos más atención a las traducciones:

    “De hecho el verde también tiene una buena longitud de onda, aunque todavía algo por debajo de verde y amarillo.”

    Un saludo

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