Al Porsche 917 se le conoce de forma simpática como el “coche de las secretarias”. Esto debido a que en el proyecto estuvieron implicados todos los niveles de la empresa. Desde diseñadores e ingenieros, a recepcionistas y secretarias.

Con todo ello, y a contrario de todo pronóstico, el resultado no pudo ser más espectacular. Una auténtica joya de la marca y una leyenda, que comenzó la historia de éxitos entre la marca alemana y la competición. Especialmente si hablamos de Le Mans.

Su estatus de icono se eleva teniendo en cuenta que sólo se fabricaron 37 unidades. Siendo uno de ellos, propiedad de Claudio Roddaro. En concreto la unidad 37.

Y es que Claudio, aparte de ser un gran entusiasta de Porsche, ha ocupado espacio en los medios de comunicación de medio mundo. ¿Su mérito? Conseguir homologar el Porsche 917 para circular por ciudad y carretera abierta.

Residente en Mónaco, Claudio adquirió su 917 en una subasta en 2016 por un valor estimado en cerca de 22 millones de dólares. Desde el primer instante en que se hizo con él, tuvo claro que tenía que conseguir de todas las maneras homologarlo para circular por ciudad.

Sin duda Claudio tenía constancia de que iba ser complicado conseguir tramitar un coche de estas características. Pero no por ello imposible.

Más que nada, porque no iba a ser el primero que iba a hacerlo. Según comentaría Porsche, ya existen dos unidades del 917 homologados.

Uno de ellos, la unidad 30, fue homologada a principio de los 70 por Luigi Rossi di Montelera. Artífice del famoso patrocinio de Martini en la competición.

Como consiguió Rossi homologar su 917, bien merecería otro artículo. Pues acabó registrando su Porsche en el Estado de Alabama (EEUU) con la obligación de no volver nunca a pisar dicho territorio. Y según comenta la marca, debido a la existencia de un vacío legal en la legislación europea, ha conseguido permancer homologado desde entonces.

La lógica le decía entonces a Claudio que para conseguir homologar su coche, tendría que seguir más o menos los mismos pasos que Rossi. Así, modificó ciertas partes del 917 con el visto bueno de Porsche con el fin de ser apto para circular por Mónaco.

Pasaron un par de meses, y tras una odisea de tramites burocráticos y de sortear vacíos legales, lo había conseguido. Su 917 ya estaba homologado para circular por las calles de Mónaco, con su correspondiente matrícula que lo atestigua.

Según podemos ver en las fotos, prácticamente parecen estar todos los elementos originales del 917 de competición con la excepción de las luces traseras. Porque lo que siguen siendo sus 600CV siguen ahí desde su creación.

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Fuente & Imágenes: Porsche
Vía: Jalopnik 

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