En los últimos 15 años son pocos los países en el mundo que hayan experimentado una evolución tan positiva cómo España en las cifras de accidentalidad vial. Pero en los últimos tres años nuestro país ha sufrido un importante estancamiento en estas cifras poniendo en peligro el objetivo de la Unión Europea: reducir las muertes en un 50 % en el año 2020.

El RACC “Real Automóvil Club de Cataluña” ha presentado un documento con 20 medidas de “aplicación relativamente sencilla” para lograr el objetivo europeo y para “avanzar de forma decidida hacia la visión cero víctimas”. El club pide actuar en todos los factores que intervienen en la accidentalidad siendo éstos las personas, los factores de riesgo, el tipo de vehículo y las infraestructuras.

Las 20 medidas propuestas por el RACC son:

  1. Sistema de acceso gradual al permiso de conducir. De este modo se establecería un sistema de formación progresiva y la limitación inicial de las condiciones de utilización del vehículo. Limitación en la conducción de noche o en el número de ocupantes entre otras. Estas medidas se irían levantando a medida que el conductor fuese adquiriendo experiencia.
  2. Encontrar un mejor equilibrio entre autonomía y seguridad en la movilidad de la gente mayor. Mediante el fomento de instrumentos de autoevaluación que orienten sobre la convivencia de seguir conduciendo y mejorando la rigurosidad de las pruebas realizadas a los mayores de 75 años.
  3. Campañas de sensibilización a los colectivos más afectados. Dirigidas en su mayoría a los peatones hombres mayores de 75 años especialmente en áreas urbanas.
  4. Mejorar la infraestructura para la movilidad de los ciclistas. Optando por carriles segregados y potenciando los carriles bici bidireccionales.
  5. Uso del casco y cumplimiento del código de circulación. Reforzando los niveles de exigencia en relación al cumplimiento del código de circulación, para asegurar una correcta convivencia con los ciclistas.
  6. Establecer progresivamente un sistema de responsabilidad civil obligatoria. En línea con otros países europeos.
  7. Sistema de intercambio de multas por cursos de formación. De este modo se apuesta por la mejora en la actitud de los conductores de más riesgo.
  8. Prueba de aptitud para los nuevos conductores de B+3. Estudiando de forma más estrecha la evolución de la accidentabilidad de este colectivo. 
  9. Campañas de concienciación. Centradas sobre todo en motoristas masculinos mayores de 40 años que circulen preferentemente por carretera.
  10. Sistema de formación continua de los conductores y una mejor comunicación entre las autoridades. Con este sistema de formación continua se pretende mejorar sus aptitudes al volante. Respecto a la comunicación entre autoridades, se busca dar una respuesta lo más adaptada posible a las distintas necesidades.
  11. Revisión sistemática de los límites de velocidad. Revisando tanto al alza como a la baja su coherencia con la morfología de la vía y el tráfico capaz de soportar, así como una mejora de la señalización.
  12. Tasa cero de alcoholemia. Implantando la tasa cero de alcoholemia en los conductores profesionales así como en los dos primeros años de carnet para conductores noveles.
  13. Bloqueo del móvil durante la conducción. Así cómo la implantación de un sistema de certificación de apps compatibles con la conducción en vehículos conectados a smarthpones e internet.
  14. Eliminación del impuesto de matriculación. De este modo se fomentaría la renovación del parque, centrando más la fiscalidad del auto en el uso y menos en la posesión.
  15. Obligación del sistema de frenado automático de emergencia. De tal modo que sería obligatorio de serie en todos los coches nuevos.
  16. ABS obligatorio en motos de menos de 125 cc. Esto mejoraría la seguridad del mismo modo que ya han hecho las motos de mayor cilindrada desde 2017.
  17. Cambio de paradigma de la política de mantenimiento. El objetivo es que en el 2020 el 80% del tráfico circule por vías de tres estrellas.
  18. Adecuación de las travesías urbanas. Llevar a cabo una política de mejora de las carreteras que atraviesan vías urbanas.
  19. Desviación del tráfico pesado. Este tráfico se pasaría de las carreteras convencionales a las autovías y autopistas en aquellos tramos en que las vías transcurran en paralelo.
  20. Revisión integral de la señalización.

Fuente: RACC

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