El prototipo Mazda MX-5 Superlight está basado en el MX-5 aunque es más ligero que cualquiera de las versiones de este modelo. En parte es gracias a lo poco que pesa, 995 kg sin conductor y 1.070 kg en condiciones de homologación. La versión equivalente a la venta pesa 1.150 kg.

Para ello, no hay plásticos que recubran la parte interior de las puertas o guarnecidos. Incluso hay algunas partes del sistema de transmisión que están al aire. También se ha eliminado el material aislante y se ha prescindido de ciertos elementos como el aire acondicionado, el sistema de ventilación, el de sonido o los espejos retrovisores exteriores. Para paliar la falta de este último, se ha instalado uno sobre el salpicadero que ofrece al conductor un gran angular.

De momento, Mazda no tiene previsto comercializarlo. Lleva un motor 1.8 de 126 CV, el mismo que el del MX-5 menos potente de los que se venden. Este se enciende con un botón que hay en el centro del salpicadero. También hay dos mandos con los que se puede cortar el suministro eléctrico y de combustible.

Otra de sus virtudes es que consume menos. En condiciones de homologación gasta 6,3 l/100 km y puede acelerar de 0 a 100 km/h en 8,9 segundos. Para hacerse una idea, el MX-5 con un motor similar gasta 7,0 l/100 km y tarda en alcanzar los 100 km/h desde parado en 9,9 segundos.

Una de sus peculiaridades es que, para reducir el peso, este prototipo no tiene techo. Tampoco lleva marco de parabrisas ni capota. Su silueta es bastante peculiar y llamativa. Tras los asientos, hay dos arcos cuya función es eliminar las turbulencias que puede provocar el viento cuando se circule a una cierta velocidad.

Lleva unos asientos tipo bacquet fabricados en fibra de carbono que están tapizados. Se ha usado el mismo tipo de piel para estos asientos, para el volante, para el pomo del cambio y para la palanca del freno de mano. Los cinturones de seguridad son de cuatro puntos de anclaje.

Fotos del Prototipo Mazda MX-5 Superlight

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