El 23 de junio de 1916, un americano de orígenes italiano llamado Ralph DePalma superaba el récord de velocidad jamás logrado en un circuito de suelo de madera. Logró un tiempo de 35.2 segundos en el circuito de Des Moines en Iowa, el más grande de su tipo construido en Estados Unidos, y ahora desaparecido.

Un momento, ¿circuitos de madera? ¿alguien había oído hablar de ellos antes? Los velódromos de madera forman parte de una etapa curiosa de la automoción durante los años 1910 y 1928. En Estados Unidos se llegaron a construir hasta 24 de ellos. Pero no todos ellos eran de madera, algunos utilizaban pavimento asfaltado. El inicio de la era de los circuitos comienza con el primer circuito pavimentado, el Indianopolis motor en 1909, construido durante el año anterior. Se trataba de una adaptación del típico circuito para carreras de caballos adaptado a la rueda del coche.

El primer circuito de madera fue el circular Los Angeles “Motórdromo” construido en 1910 con tecnología europea de velódromos destinados a carreras de bici. Con baldas de madera de 51 mm por 100 mm, con una bancada de hasta 45 grados. En total llegaron a construirse 24 circuitos de madera alrededor de Estados Unidos.

A pesar de su abaratado coste comparado con los circuitos pavimentados, el circuito de madera de 3,2km Tacoma costó 100.000 dólares en 1915 mientras que el pavimentado circuito de Indianapolis rondó los 700.000 dólares en 1909, las carreras sobre madera no duraron mucho.Con el paso del tiempo, en 1931 para ser exactos, se habían abandonado 20 de los 24 y en 1932 ya no se realizaba ningún tipo de competición sobre las tablas.

Una vez aclarados los inicios de estas pistas, volvamos al protagonista de este artículo, Raplh de Palma, y el circuito en el que estableció el récord fue el de Des Moines. Este contaba con una longitud de 1 milla (1,6 km) en forma circular, la vía estaba inclinada 10 grados en los tramos de recta y 40 grados en las curvas. En la construcción del circuito participaron 210 personas y costó un total de 90.000 dólares.

Este circuito solo acogió dos eventos grandes en su corta historia: una carrera de 300 millas en 1915, acabada en tragedia, y una de 150 en un año más tarde, sin ningún incidente. En 1916 es cuando terminan las carreras en ese circuito cuando la mayor parte de los corredores se alistan para luchar en la guerra.

De todas forma estaba predestinado al cierre ya que, tras su calurosa acogida en su inauguración, la audiencia nunca llegó a ser la misma en número. Tras una demanda a la empresa propietaria del circuito, la pista fue desmantelada y la madera entregada a los acreedores quienes la revendieron y se sospecha que pasaron a ser parte de los tejados y graneros del área a partir de 1917 y 1918.

Del resto de circuitos de madera poco se puede decir más que fueron cerrando y desapareciendo con el paso del tiempo. Como en toda historia siempre crece una leyenda, el circuito de la ciudad de Fresno el cual se dice que fue cerrado tras un terrible incendio que destruyó 100 metros del circuito o, por el contrario, que fue derruido para utilizar ese terreno para la construcción de casas.

En esta pista fue donde se superó el récord establecido por DePalma cuando, el 8 de septiembre de 1923 superó el récord de la vuelta al circuito, establecida en 32 segundos un día antes por Harry Hartz, recortándola a 31,8 segundos.

En el siguiente vídeo se puede observar cómo circulaban los vehículos en el circuito de madera inclinado y cómo los asistentes se situaban en el centro de la infraestructura para observar la carrera. Se trata de la pista de madera de Altoona en los años 20.

Nota: Las imágenes son ilustrativas y pueden no coincidir con los circuitos mencionados en el texto.

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Fuente: 365 days of motoring, Unique carsd parts y The Historic Wooden Speedway

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