Como ya veníamos avisandoJaguar Land Rover está pasando por una etapa llena de dudas. A la preocupación por el Brexit se han sumando otros factores como la desaceleración del mercado chino (uno de los más importantes para los británicos) o la caída en picado de la demanda de vehículos diésel (el 45 % de sus ventas a nivel global y el 90 % en Reino Unido). Esto se va a traducir en importantes recortes y ahora confirman que reducirán su plantilla quitando alrededor de 4.500 puestos de trabajo.

Es una decisión bastante radical, ya que supone un recorte del 10 % de la plantilla de la compañía. Esta medida afectará principalmente a los trabajadores de Reino Unido, donde la marca tiene actualmente cuatro plantas de producción. Aunque los empleados de la línea de producción serán los únicos que no se verán afectados. Los despidos se repartirán entre contratistas, directivos, supervisores, ingenieros y diseñadores. Ya el pasado año 2018 hubo alrededor de 1.500 despidos en Jaguar Land Rover.

A los británicos, ahora bajo el paraguas del Grupo Tata, no les salen las cuentas. La caída de sus ventas generaron el pasado año unas pérdidas superiores a los 400 millones de euros y sus planes de futuro han tenido que ser revisados. Tienen que ahorrar con estos recortes de plantilla y también limitando la inversión en algunos proyectos. Además tienen que estar preparados por si el Brexit se termina de hacer efectivo y se empiezan a aplicar aranceles en sus productos.

Aunque en sus planes de futuro sigue muy presente la inversión en el vehículo eléctrico. La planta de motores de Wolverhampton (Reino Unido) será la encargada de dar un paso adelante y crearán un centro de ensamblaje de baterías Hams Hall, cerca de Birmingham. Además de mantiene la apuesta por sus nuevas fábricas de China y de Eslovaquia. A ésta última llegará el Land Rover Discovery y probablemente el nuevo Defender 2020.

Fuente: Jaguar Land Rover

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