El Gobierno de Reino Unido está en el punto de mira de los fabricantes de automóviles tras anunciar que los impuestos de vehículos dependerán de si cumplen o no los nuevos estándares de emisiones impuestos en el país. Los vehículos diésel que no cumplan con la normativa de emisiones a partir del próximo año tendrán que pagar un importe superior.

Las autoridades de Reino Unido han dejado claro que a partir del próximo mes de abril de 2018, los compradores de todos los nuevos motores diésel pagarán más impuestos en comparación con los que elijan la gasolina. Esta modificación de las tasas supondrá un incremento de alrededor de 23 euros para los vehículos pequeños que no cumplan con los estándares de emisiones. Sin embargo, el Gobierno ha aclarado que si el vehículo es calificado como apto en las nuevas normas de emisiones RDE el importe será menor.

Sin embargo, el plan de emisiones RDE2 que endurece los objetivos de emisiones no entrará en vigor hasta 2020 para los automóviles recién lanzados y 2021 para todos los automóviles nuevos, lo que significa que, durante el primer año y medio como mínimo, será un aumento directo de impuestos para los motores diésel.

Las ventas en Reino Unido han caído en más de medio millón a finales de octubre en comparación con el mismo período del año pasado. Los últimos análisis recogen que las ventas de coches diésel han bajado un 15% en el mercado europeo.

Para ayudar a detener esta caída de las ventas, los fabricantes promueven la idea de que se retiren los viejos coches diésel y que se puedan sustituir por nuevos motores más limpios. La contaminación se ha convertido en un tema político candente en el país, ya que ciudades como Londres luchan por reducir los niveles de partículas y los óxidos de nitrógeno (NOx) vinculados a los gases del diésel.

Fuente – Europe Autonews

Vía – Newspress

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