Podríamos decir que el Renault Mégane RS Trophy-R es el compacto de producción más extremo actualmente a la venta en el mercado. La última iteración del exitoso compacto francés ha pasado una vez más por las manos de Renault Sport para proclamarse rey de los vehículos de tracción delantera en el trazado de Nürburgring: paró el crono en siete minutos y 40,1 segundos.

El Mégane RS Trophy-R está impulsado por el mismo bloque 1.8 turboalimentado de cuatro cilindros que alimenta al Mégane RS Trophy estándar, aunque con un escape firmado por el especialista Akrapovič que suena mejor y mejora el flujo de gases. El resultado son 300 CV y 400 Nm de par motor que van a las ruedas anteriores gracias a una transmisión manual de seis velocidades y un diferencial de deslizamiento limitado.

No hay opción a cambio automático, ni tampoco a un freno de estacionamiento eléctrico, el Renault Mégane RS Trophy-R busca el máximo placer de rodar rápido. Y tan veloz como un rayo, pues alcanza los 100 km/h desde parado en tan solo 5,4 segundos y logra una velocidad máxima de 262 km/h, recuperando de 80 a 120 km/h en tercera en 2,9 segundos. Estas cifras no solo se consiguen con un potente motor, también hay menos masa a mover.

Concretamente, hasta 130 kilos menos que el RS Trophy del que parte. El capó está diseñado como un compuesto de fibra de carbono y fibra de vidrio, (-7,3 kg), el escape es de titanio (-7 kg), la batería es de iones de litio (-4,1 kg), los asientos posteriores se han suprimido por una barra de torsión (-25,3 kg), al igual que el limpiaparabrisas posterior (-3 kg) y el sistema direccional de las ruedas posteriores (-32 kg).

Los nuevos parachoques también contribuyen al régimen de dieta (-4,1 kg), así como los asientos semibaquet Sabelt (-5 kg) y la ausencia de un motor eléctrico que baje las ventanillas traseras (-1 kg). Incluso se ha optado por montar un sistema de infoentretenimiento de siete pulgadas en detrimiento de la de 8,7” para ahorrar 250 gramos. El veredicto es que el Renault Mégane RS Trophy-R marca un peso en seco de 1.306 kg, 74 menos que el Civic Type R.

Las mejoras sobre el chasis se centran en un nuevo juego de suspensión Öhlins completamente ajustable, un diferencial mecánico de tipo Torsen y una caída negativa incrementado en dos grados de las ruedas motrices. Opcionalmente, se pueden montar unas llantas de fibra de carbono (-2,1 kg) asociadas a un equipo de frenado carbonocerámico Brembo que elimina las luces antiniebla delantera para mejorar su refrigeración (-2 kg).

Cada uno de los 500 ejemplares que se pondrán en venta para todo el mundo contará con un acabado en pintura nácar acentuado por los gráficos rojos en el frente y lateral del coche. También se incluyen numerosas insignias “Trophy-R”, junto con unas llantas de aleación ligeras, tapicería de Alcántara y una placa numerada. Su precio aún es una incógnita, pero tanto empeño en sus entrañas no es barato.

Fuente: Renault

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