El tiempo pasa y por estas fechas son ya más de tres años de crisis que asfixian al país con una dureza sin precedentes desde que disfrutamos de un régimen democrático. Siempre que la economía entra en un período de recesión, la contracción de los mercados se hace especialmente latente en la industria del automóvil.

Los medios han vuelto a fijar el interés en la fábrica catalana tras el anuncio por parte de la empresa de un nuevo ERE, el quinto hasta la fecha, que afectará a casi 7500 trabajadores y que ya ha sido presentado a los sindicatos, según ha anunciado en rueda de prensa Josef Schelchshorn, vicepresidente de personal de Seat.

La crisis como la enfermedad es en gran parte una cuestión de ánimo, así que contribuyendo a levantar la moral del paí, el reverso del último expediente de regulación de empleo de Seat, tiene buena cara y fecha de caducidad.

Cuando la situación de la planta de Martorell presagiaba un cierre inminente, llegó un balón de oxígeno desde Alemania con el anuncio de Audi de producir allí el nuevo todoterreno Q3, a partir del próximo mes de junio y que compartirá la línea de montaje con el Exeo.

El fabricante alemán ha mejorado la cifra inicial de producción fijada en un máximo de 80.000 automóviles al año que ahora pasará a un total de 140.000 , una decisión que tendrá un efecto inmediato en la plantilla. Para abordar semejante proyecto Audi contratará entre 700 y mil trabajadores afectados por los diferentes EREs y que podrán reincorporarse al trabajo a partir de julio.

Pese a la gravedad de la situación, las reticencias del Gobierno de poner en marcha un plan eficaz de ayudas y también lo descorazonado de una industria que no siente más apego por Madrid, Valladolid o Martorell que el de su proio bolsillo, el sector del automóvil en España da un paso al frente después de un largo período retrocediendo hacia su destrucción. Ahora sólo cabe esperar que la excepción al fin se convierta en norma.

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