Las muertes por atropello han aumentado a un ritmo alarmante durante la última década, motivando importantes avances tecnológicos en materia de seguridad. Los sistemas de detección de peatones y de frenada de emergencia llevan existiendo desde hace algunos años, llegando incluso a formar parte del equipamiento de serie de algunos modelos nuevos.

Un vehículo equipado con ambos sistemas tiene el potencial de identificar a una persona que el conductor no ve, y luego emitir una señal luminosa y acústica. Si el conductor no reacciona lo suficientemente rápido, el coche puede frenar para evitar a la persona o, al menos, reducir la gravedad de las lesiones al disminuir la velocidad antes del impacto. Estos componentes de seguridad son de serie en un tercio de los vehículos nuevos y opcionales en un 30% más (aprox.).

Pero no es oro todo lo que reluce. Un estudio realizado por la American Automobile Association (AAA) ha concluido que los sistemas de detección de peatones, a menudo, no es tan efectiva como afirman los fabricantes de automóviles y organismo reguladores. La entidad norteamericana puso a prueba varios sistemas populares en una variedad de condiciones y obtuvo resultados que hasta son sorprendentemente malos en algunos escenarios.

Cada fabricante advierte de las limitaciones del sistema en el manual del propietario, por lo que el estudio simplemente confirma lo que los conductores ya deberían saber

AAA utilizó como conejillos de indias a una serie de maniquíes y cuatro vehículos que, aunque no veamos en este lado del charco, en Estados Unidos son muy populares: un Chevrolet Malibu, un Honda Accord, un Tesla Model 3 y un Toyota Camry. Todos ellos demostraron la efectividad de sus sistemas de frenado de emergencia y alerta de detección de peatones en un circuito de pruebas. Y el resultado no podía ser cuanto menos alarmante.

Los vehículos golpearon a los peatones falsos que cruzaban por la carretera sin mirar el 60% de las veces, y eso que era en condiciones diurnas a velocidades máximas de 32 km/h. Posteriormente, los investigadores intercambiaron los maniquíes adultos por una versión para niños, y los resultados fueron mucho, mucho peores: el 89% de las veces había colisión.

Las pruebas nocturnas o a velocidades más altas también produjeron un número angustioso de colisiones. Al encontrarse con un peatón adulto por la noche, estos sistemas de detección de alta tecnología eran “ineficaces”, de acuerdo con AAA. Ninguno de los coches probados pudo detectar a un peatón adulto por la noche, que es cuando se registran el 75% de los fallecimientos por atropello en Estados Unidos.

El organismo nacional también probó en otros escenarios. Ninguno de los coches evitó una colisión (o disminuyó siquiera la velocidad) cuando se encontraron con un peatón después de girar a la derecha a 24 km/h, y había un 89% de posibilidades de golpear a un niño; uno de ellos salió disparado de entre dos autos, incluso cuando viajaba a solo 32 km/h. Ninguno de los sistemas evitó que un infante corriera hacia la carretera a 48 km/h.

Para más inri, la necesidad insaciable de los consumidores hacia el segmento SUV también es la más mortal. Según un informe publicado en 2018 por la Insurance Institute for Highway Safety (el organismo equivalente a la Euro NCAP en el Viejo Continente), la cantidad de peatones muertos en accidentes que involucran a vehículos de tipo SUV en Estados Unidos se ha disparado en un 81% en la última década.

A pesar de la negativa de los resultados obtenidos, AAA ve un lado positivo. La tecnología de advertencia ante colisión con un peatón aún puede alertar a los conductores en algunos escenarios, lo que disminuye la probabilidad de un choque. Los fabricantes de automóviles están en el camino correcto con el desarrollo de estos sistemas, pero claramente tienen un largo camino por recorrer antes de reducir el riesgo completamente a cero.

 

“AAA defiende estos sistemas y aplaude a los fabricantes por incluir la detección de peatones como equipamiento de serie”, dice Greg Brannon, director de ingeniería automotriz y relaciones industriales de AAA. “Estos sistemas tienen el potencial de salvar vidas, y los consumidores deben buscar el sistema en su próximo vehículo. Sin embargo, deben conducir el automóvil como si el sistema no estuviera allí. No es un reemplazo para un conductor comprometido”.

Fuente: American Automobile Association

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