Las carreteras españolas se cobraron el pasado año un total de 3.082 personas , un 19,3 por ciento menos que en 2007, cuando murieron en accidentes de tráfico 3.823, datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la DGT.

Aunque las cifras han descendido, los datos siguen siendo escalofriantes, continuando una dramática escalada que sitúa año tras año a España a la cabeza de la siniestralidad en carretera en la UE.

“No podemos conducir por ti” es el conocido eslogan que fue tan polémico y que trataba de  golpear las conciencias de los conductores, a los que se les tiene por especialmente imprudentes.

Pero, ¿son los conductores los culpables de que España se sitúe a la cabeza de las estadísticas europeas de accidentes en carretera? Las principales asociaciones de conductores no están de acuerdo y  tienen en el punto de mira la mala calidad de las carreteras para poner de manifiesto que no es cierta esa afirmación que se vierte desde el gobierno.

Los planes de mantenimiento y conservación de nuestras carreteras no son suficientes dado que carreteras construidas durante el desarrollo de los 80 necesitan de una revisión a fondo que no se está haciendo.

Es cierto que la red de carreteras nacional cuentas con novedosas autopistas, pero no podemos olvidar las carreteras regionales donde se suceden un alto porcentaje de los accidentes de tráfico y que cuentan con firmes en mal estado, están insuficientemente señalizadas y con trazados sólo aptos para pilotos profesionales.

La Asociación Española de Carreteras (AEC) -una entidad sin ánimo de lucro de la que forman parte tanto las Administraciones Públicas como diversas empresas privadas- elabora cada dos años una evaluación visual de la red de carreteras y cuantifica la inversión necesaria para mejorar y acondicionar el estado de las mimas.

La Asociación Española de Carreteras (AEC), cuantificó en cerca de 4.000 millones de euros la inversión pública necesaria para convertir la red viaria doméstica en un lugar seguro, ya que se detecta que el mantenimiento y conservación de las carreteras es escaso y en algunos casos inexistente.

De esos 4000 millones de euros necesarios el Gobierno solo presupuesta entre 600 y 700 millones, que son los que notifica a Bruselas y el resto lo tendrían que aportar la Comunidades Autónomas, pero estás no aportan ni la mitad de lo que aporta el estado siendo las carreteras regionales las más necesitadas y peligrosas.

Si nos comparamos con nuestros vecinos europeos salimos perdiendo por goleada ya que mientras que España destina a la conservación de su red viaria 12 de cada 100 euros invertidos en carreteras, países como Francia o Alemania destinan el 80 por ciento de sus recursos.

Si vamos al detalle, las cifras son más sorprendentes y mientras que la inversión pública en conservación de carreteras  apenas supera los 1.500 euros por kilómetro, en el Reino Unido esa cifra se acerca a los 6.000 euros y en Alemania supera los 3.500.

Casualmente las cifras de accidentes de tráfico de Francia, Alemania y Reino Unido son muy inferiores a los de España…algo tendrá que ver ¿no?.

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