“Racing is life… everything before and after is just waiting.” (Correr es mi vida… todo lo de antes y después, puede esperar). Steve McQueen en su personaje de Michael Delaney en la película “Le Mans”

Esta frase define perfectamente su filosofía de vida, y es por ello por lo que queremos hacer una mención especial +en el trigésimo aniversario de su fallecimiento. Todos (o por lo menos los que tenemos una cierta edad), conocemos a este afamado actor por sus interpretaciones en la gran pantalla, y no nos vamos a convertir ahora en críticos cinematográficos. Existen muchos lugares en la red y excelentes libros donde podéis conocer más a fondo al actor. (Por ejemplo, en esta página con toda la filmografía de Steve McQueen).

Si por algo le tenemos un cariño especial al “bueno” de McQueen es porque compartimos con él su pasión por los automóviles (y por las motos, por supuesto).

Steve McQueen nació en Beech Grove, Indianápolis, la ciudad que alberga el mítico circuito oval, y donde vio surgir la que sería la pasión de toda su vida: los deportes de motor.

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Cartel de la película Le Mans

Esta afición marcó su carrera cinematográfica, dejando para la posteridad impagables escenas en algunas de sus películas. ¿Quién no recuerda la memorable huída en moto, de los nazis, en La gran evasión (1963), o la fantástica persecución por las calles de San Francisco entre el Ford Mustang GT 390 Fastback de McQueen y el Dodge Charger 440 Magnum de los gángsters en Bullitt (1968)?.

También tuvo un papel muy destacado en la película Le Mans (1971), con espectaculares secuencias de la mítica carrera francesa, y donde su implicación fue tal, que llegó a dormir, durante el rodaje, en una de las caravanas de los pilotos, en el propio circuito. Por supuesto, casi todas estas escenas las rodaba el propio actor, no permitiendo que ningún “doble” las realizara por él. Su sentir se puede resumir perfectamente en la siguiente frase: “No estoy seguro de si soy un actor que compite o un piloto que actúa”.

En numerosas ocasiones su pasión por el automóvil y las motos le llevaba a participar en competiciones de la más diversa índole, desde la Baja 1000 (Baja California) a los Seis Días de Enduro. Se le podía ver habitualmente en circuitos como el de Laguna Seca o Sebring, pilotando sus propios vehículos u otros de los mejores equipos de competición de la época. Su pericia al volante o los manillares era más que destacable.

Durante años, fruto de su gran pasión, fue adquiriendo un gran número de coches y motos que utilizaba habitualmente para perderse por sus carreteras favoritas. A continuación os mostramos un pequeño elenco de la ingente cantidad de ellos que pasaron por sus manos, para que podáis disfrutar tanto como nosotros:

Porsche 911 S de 1969, lo adquirió nuevo en el otoño de 1968 y lo mantuvo en su poder hasta su muerte en 1980. Hoy en día es propiedad de su hijo Chad, y se encuentra en su estado original, sin restaurar.

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Porsche 911 S de 1969

Este es el Porsche 911 S que aparece en los primeros minutos de la película “Le Mans”, en la que McQueen encarna al piloto de la marca de Stuttgart Michael Delaney, atravesando la campiña francesa. Es un modelo del año 1970, muy parecido al anterior.

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Porsche 911 S de 1970

En los últimos años de su vida, McQueen comenzó a coleccionar coches, motocicletas, aviones clásicos, etc. a un ritmo frenético. Aunque la marca Indian era su favorita entre las motos, también adquirió y piloto varias Triumph y antiguos modelos Harley-Davidson. Esta Harley es un modelo de 1917.

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Harley Davidson de 1917

Solar Productions utilizó dos unidades del Ford Mustang GT 390 Fastback de 1968 para que fuese conducido por el teniente Frank Bullitt en su persecución del Dodge Charger 440 Magnum de 1968 de los dos asesinos de la película. Una de ellas se destruyó durante el rodaje y a la otra se le perdió la pista en el Sur de Estados Unidos, tras pasar por varios propietarios. Equipaba un motor V8 6.392 cc, con una potencia de 325 CV 4.800 rpm y un par motor de 578 Nm a 3.200 rpm. Aceleraba de 0 a 100 km/h en 6,3 segundos y su velocidad máxima era de 193 km/h.

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El mítico Ford Mustan de Bullit

Este Cooper T-52 de Fórmula Junior es el único coche de carreras, de este tipo, que McQueen tuvo en propiedad. Con él ganó algunas carreras en el año 1962, antes de ser obligado por los estudios a colgar el casco. Aunque siguió participando en carreras de motos y competiciones como la Baja 1000.

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El precioso Cooper T-52 de Steve McQueen

Aunque Steve McQueen corría normalmente con Triumph, y más tarde con Husqvarna, también era propietario de varias Honda. Este modelo de la foto lo llamó Elsinore después de una carrera que tuvo lugar en el área de Lake Elsinore en el Condado de San Diego en el sur de California.

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Honda Elsinore con Steve McQueen

Aquí mostramos un Hudson Wasp, una de las dos unidades que pertenecieron al actor, siendo esta una unidad muy especial, de carrocería coupé y dotada de carburadores dobles “Twin H-Power”.

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Hudson Wasp

También se emplearon varios Porsche 917 K durante el rodaje de “Le Mans” en el verano de 1970. Tres de ellos (los dorsales 20, 21y 22) lucían el famoso logo azul y naranja de la petrolera Gulf Oil. La productora adquirió el Porsche número 20, con la idea de que McQueen lo pilotara en la edición de ese año de la mítica carrera, pero fue desestimada la idea ante el alto riesgo que conllevaba.

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Porsche 917 K

Steve McQueen y su Lotus 11, en el año 1959. Este es el coche por el que cambió su Porsche Speedster de 1958, y fue su primer coche de carreras que podía llevar tal nombre. Con él disputó varias carreras, ganando algunas de ellas.

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El Lotus 11 de Steve McQueen

Este es el Ferrari 250 Lusso de 1963 que perteneció al actor y que fue vendido por 2,3 millones de dólares, en una subasta, en agosto de 2007.

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Ferrari 25o Lusso

Pocas personas saben que McQueen también disfrutó de los encantos de un Mini. Éste, en concreto es un Mini Cooper S 1275 del año 1967. El modelo en era uno de los más deseados y, por supuesto, de los más rápidos del original Mini Cooper. Esta unidad fue profusamente personalizada por el actor, al que cambió el color British Racing Green original por el que aparece en la fotografía, le añadió ruedas cromadas e incluso techo solar.

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El Mini de Steve McQueen

Este Porsche Speedster de 1958 es sin duda uno de los coches más importantes que McQueen tuvo en propiedad. Las razones son numerosas: fue el primer coche que compró totalmente nuevo y, además, fue el primero con el que participó en una competición organizada. Ganando su primera carrera de la SCCA en Santa Bárbara, California, en el año 1959.

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Porsche Speedster de 1958

McQueen compró este Siata 208S poco después de que él y su esposa Neile se mudaran a vivir a California en el año 1957. Se asemeja a un coche a escala 7/8 del conocido Shelby Cobra. El Siata estaba construido en Italia, y utilizaba un motor Fiat 8V de 2.0 litros. Curiosamente adoptaba esta denominación porque los italianos pensaban que Henry Ford tenía los derechos sobre el nombre “V8”. Lo tuvo en su poder durante un año, aproximadamente.

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Siata 208S

En la película “El Secreto de Thomas Crown” (“The Thomas Crown Affaire”) fue la primera en las que se nos presentó una imagen totalmente diferente del actor. Además aparecía como un gran aficionado a los automóviles y con un más que aceptable nivel como piloto profesional. Uno de los coches que aparecía en la película era este Rolls-Royce Silver Shadow Coupe de 1967. Un medio de transporte ideal para el multimillonario y ladrón de bancos Thomas Crown. McQueen nunca tuvo este modelo, a pesar de que años después disfrutaría de un Corniche convertible similar.

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Rolls-Royce Silver Shadow Coupe de 1967

Jaguar construyó sólo 16 unidades del XK-SS en los años 1956-57. Era la versión de calle de un legendario vehículo de carreras, el Jaguar D-Type. El XK-SS es tan extremadamente difícil de encontrar como rápido y caro. McQueen pagó por él 5.000 dólares cuando lo compró a finales de los años 50, su valor se estima en la actualidad en unos 3 millones de dólares. Cariñosamente apodado como “La Rata Verde de McQueen”, el Jaguar fue uno de sus vehículos favoritos, tanto es así que lamentó de tal forma el tener que venderlo a finales de los 60, que lo volvió a comprar años más tarde.

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El exclusivo Jaguar XK-SS

Podríamos seguir durante horas analizando todos y cada uno de los modelos que tuvo en su “garaje” el famoso actor. Creo que esta ha sido una muestra más que representativa. De todas formas para los más entusiastas, existe un libro muy detallado y profusamente ilustrado, con casi la totalidad de los que pasaron por sus manos. La obra en cuestión se llama: McQueen’s Machines: The Cars and Bikes of a Hollywood Icon, y lo podeis comprar a través de Amazon.

Os mostramos, a continuación, algunas de las secuencias más memorables de sus películas:

La gran evasión. 1963. Espectacular persecución en moto.

Bullit. 1968. ¿La mejor persecución de coches de la historia del cine?
http://www.youtube.com/watch?v=RdibDPs_6Ns
Las 24 horas de Le Mans. 1971. El actor piloto… o el piloto actor.

Por cierto, no somos los únicos admiradores de Steve McQueen. ¡Mira el vídeo que le ha dedicado Sheryl Crow!

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2 COMENTARIOS

  1. Me encanta el articulo pero es sacrilegio no haber puesto (Hay un video, pero no una mencion especial) a la Triumph Boneville que uso en La Gran Evasión… Incluso triumph saco su edicion limitada a la venta. Diria q es la moto mas iconica de McQueen… y De Bob Dylan, por que no decirlo…

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