La producción de un coche es un proceso complejo que requiere de una perfecta coordinación. Un modelo actual puede estar formado por alrededor de 4.000 distintos componentes que viene de casi un centenar de proveedores. Todos ellos tienes que quedar ensamblados al milímetro, con una precisión superior. Por suerte, la tecnología ha seguido avanzado en este campo y ahora lo podemos ver de la mano del departamento de Técnica de Medición de SEAT.

Allí han ido adaptando sus procesos y mejorando su eficiencia con las nuevas herramientas. Siguiendo un orden cronológico, antes de la salida de un coche al mercado se realiza una maqueta de aluminio a tamaño real para ir adecuando su calidad. Mientras que la tecnología táctil permitía examinar un punto por segundo hace años, ahora se cuenta con la la fotometría y el escaneado láser. Con estas tecnologías se pueden llegar a los 200.000 puntos por segundo.

Con este escaneado posteriormente se puede obtener un modelo virtual de cada vehículo para su posterior análisis a fondo. La precisión es clave en el proceso y el nivel de análisis llega hasta una décima de milímetro, el equivalente al grosor de un folio. Se comprueban las juntas del exterior, pero también los botones y acabados interiores. Los trabajadores de este departamento tiene que ser muy meticulosos y detallistas para ejercer bien sus funciones.

La constancia también es muy importante, pues no se debe limitar al proceso inicial antes de la llegada del vehículo al mercado. Durante toda su producción se tienen que mantener esos requisitos de calidad hasta que el coche llegue en perfectas condiciones al cliente final. Solo este proceso, en el caso de SEAT, emplea a alrededor de 500 personas si se tiene en cuenta los especialistas de ese departamento y de otros, con los proveedores de hasta 12 distintos países.

Fuente: SEAT

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