El Toyota FCX-80 Concept fue presentado durante el Salón del Automóvil de Tokio en octubre de 1979. La idea del fabricante japonés era ofrecer al público un vehículo urbano en forma de prototipo experimental. Era compacto por fuera, amplio por dentro, ligero en conjunto y poco sediento de combustible.

Sobre el papel, la idea tenía sentido. Ofrecía algunas características innovadoras e interesantes ideas. El prototipo realmente cumplía con los objetivos que la compañía había planeado, y es por ello por lo que se puede decir que es una que el resultado fuera poco agraciado. La historia automotriz nos ha enseñado que, en muchas ocasiones, las ideas con sentido han sido las menos atractivas a nivel visual (véase el Fiat Multipla, por ejemplo).

El acusado ángulo del capó se fusionaba con el parabrisas del habitáculo que, a grandes rasgos, era como una cúpula acristalada. Sobre el corto e inclinado frontal se montó una vaina para integrar los faros y las tomas de aire del motor. Es quizá en este punto donde podemos ver la primera incongruencia a nivel estético, la asimetría. El diseño consta de dos puntos básicos: las proporciones y la simetría, y el frente del Toyota FCX-80 Concept no posee ninguno de ellos.

La vista lateral destaca por los cortes rectos, en la línea de lo que marcaban los cánones estilísticos de la década de los 70 y 80. Con el objetivo de incrementar la visibilidad y la sensación de amplitud a bordo, la línea de la cintura está separada a dos niveles mediante de una pareja de ventanillas a doble altura. El concepto resulta atractivo, especialmente ahora que la línea de la cintura de los coches actuales es bastante elevada, pero el resultado no inspira deseo.

La zaga es, con diferencia, la parte más convencional del coche. Una puerta de maletero cuya puerta de carga está en una posición baja, un juego de pilotos rectangulares y un delgado parachoques la conformaban. El interior también dice “años 80” a raudales para un automóvil diseñado a finales de los 70. Esos tubos que componen la estructura de los asientos con esas fuelles de goma se ven tan horribles como y maravillosos al mismo tiempo. Es confuso.

Dada su condición de vehículo de tracción delantera, el interior Toyota FCX-80 Concept es amplio y regular. Un suelo completamente plano hace que el habitáculo se sienta espacioso y limpio, con todo lo necesario e imprescindible en el cuadro de instrumentos. Los asientos parecen sacados de un autobús urbano y la moqueta no parece resultar cómoda para aspirar la suciedad, pero probablemente esta sea la zona más agraciada del coche.

Tal vez este prototipo nunca gane un concurso de belleza, pero es innegable que muchas de sus aplicaciones tenían bastante sentido. Desconocemos qué motor se escondería bajo el acuñado frontal, pero no es difícil imagina un bloque de pequeña cilindrada con la potencia justa y necesaria para mover con relativa soltura el conjunto. Para bien o para mal, representaba un camino inexplorado, pero de eso tratan los prototipos como el Toyota FCX-80 Concept.

Vía: Jalopnik
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