En las décadas de los años 60 y 70 se gastaron enormes cantidades de dinero en investigar el transporte personal rápido (PRT en sus siglas en inglés). Se buscaba una auténcita revolución en la movilidad de la gente. Por vías cerradas circulan vehículos personales que, sin conductor, llevan a los pasajeros a su estación sin parar en destinos intermedios. Con esto se buscaba la eficiencia de los trayectos, pero poco a poco la idea se abandonó, sobre todo por falta de fondos.

Transporte rápido personal de Morgantown

El único ejemplo vivo de esos pioneros que conocemos está en Morgantown (EE.UU). La Universidad de West Virginia tiene uno de los sistemas de transporte público más exclusivo en el país: transporte rápido personal bajo demanda. Los vagones amarillos (como los buses escolares clásicos americanos), comenzaron a rodar en 1975. El problema, la matrícula universitaria pasó de 10.000 dólares a finales de 1960 a casi 30.000 hoy.

Un equipo de 55 personas mantiene el sistema operativo seis días a la semana, trabajando constantemente para reparar los antiguos vehículos sus raíles, además de buscar piezas de difícil localización. Cada año, la universidad gasta cinco millones de dólares en mantenimiento para que pueda funcionar. En 1995, el sistema de control de equipo se renovó y ahora se trabaja para modernizar los sistemas de propulsión de los 71 coches que permanecen en servicio.

Pero también aporta beneficios: Desde el inicio han viajado en el sistema 80 millones de pasajeros, sin heridos graves o muertes. El supervisor mecánico, que lleva trabajando en el sistema 34 años, cuenta que antes se empleaban buses convencionales pero, “debido a los atascos, la universidad tuvo que programar las clases con hasta dos horas de diferencia para que los estudiantes no llegasen tarde”. Tras construir el PRT, los horarios pudieron constreñirse, programar más clases y poder matricular a más estudiantes.

Ahora, el recién inaugurado sistema de tránsito personal en el aeropuerto londinense de Heathrow revive aquellos ideales setenteros. Un total de 22 vehículos automatizados transportan en cada viaje de cuatro a seis pasajeros entre dos estaciones (una en los aparcamientos y otra en la terminal 5 del aeropuerto). Es el pasajero quien escoge a qué estación se dirige.

El sistema, llamado ULTra PRT, basa su viabilidad financiera en que los vehículos se mueven por minicarreteras elevadas en lugar de monorraíles para que el mantenimiento sea más barato. Los guían sensores láser. Este es un vídeo de las pruebas que hicieron en marzo. Son 48 personas las que llegan al mismo tiempo y se transporta a cada uno en menos de cinco minutos. El tiempo puede bajar a tres minutos y medio. Cada hora se trasportaría a 800 personas, como si llegase un bus cada cuatro minutos. Y siempre podrían hacerse vagones más grandes.

En los Emiratos Árabes Unidos existe un proyecto de transporte persona a gran escala en la ciudad de Masdar. Su objetivo en poner en circulación 3.000 vehículos automáticos moviéndose entre más de 85 estaciones. La crisis ha recortado mucho el proyecto, y actualmente sólo existe un trayecto de 800 metros con 13 vehículos. Si funciona, seguirán adelante. Aquí puedes ver un vídeo:

Otras ciudades como Santa Cruz (California), Gurgoan (India) y Milton Keynes (Reino Unido) también tienen royectos de este tipo, pero con la crisis de financiación actual es difícil que puedan llevarse a cabo en un corto plazo.

Vía: Governing, Yorokobu
Galería de fotos:

Ver galeria (4 fotos)

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta