Después la curiosa historia del chico que convirtió su coche en un hotel y vivía en él por necesidad, llega esta pareja británica que decidió irse a vivir a un minibus. En este caso, no es que no dispusieran de los ingresos necesarios sino que más bien se podía traducir en un acto de rebelión contra los precios abusivos del alquiler en sus ciudades. Nick tenía la idea en la cabeza por un tiempo y su novia se unió a la aventura siguiendo su compromiso por el medio ambiente.

El protagonista de la historia, llamado Nick Hayward, describe en el blog de la BBC como antes pagaba 350 libras (alrededor de 390 euros) al mes por una habitación en Northampton, en la ciudad donde se encuentra ahora cuenta que el alquiler no baja de las 500 libras (550€) hasta 600 (670€) al mes, lo cual, según piensa el inglés, es algo desproporcionado en relación a lo que consigues. De hecho, estos precios son sin incluir los gastos de agua y luz lo cual, según Hayward: “siendo una isla después de todo, tenemos el suficiente viento y agua” para conseguir energía de sobra.

En total, ha gastado 4.000 libras (4.500 €) por el vehículo más los costes de reparación para hacerlo habitable con cocina  y baño. Tardaron un mes en transformarlo por completo, trabajo que merece la pena por el dinero que se ahorra en alojamiento. Además, instalaron paneles solares con los que obtener energía para el horno, el frigorífico y la cocina.

Después de vivir durante 10 meses en la casa minibus la pareja afirma decir que nunca han sido más felices. Con su cama, su cocina bien equipada, una ducha, un inodoro y paneles solares tienen todo lo que necesitan y, lo mejor de todo, no tiene que pagar un alquiler.

¿Y cómo pasa el tiempo esta pareja? Se preguntarán muchos. Cuenta la pareja que no tienen aparatos tecnológicos para entretenerse a parte de un portátil en el que pueden ver de vez en cuando un DVD cuando llueve fuera. Por lo general disfrutan del aire libre paseando por la naturaleza o jugando a las cartas.

Pero no todo son es coser y cantar, las duchas no funcionan del todo ya que no cuentan con agua corriente. Una vez pudieron utilizar las duchas de un camping pero pasaron penurias al estar lloviendo fuera y las duchas ser al aire libre. Durante la semana pagan para tener aparcamiento en una granja cerca de 20 libras la semana. Y durante los fines de semana huyen de las aglomeraciones y de la humanidad para perderse en cualquier rincón y despertar con vistas como las que se pueden observar en la imagen.

Claro que no es un modo de vida para todos los públicos, el tener que tirar los desechos del inodoro no es del todo agradable, la falta de agua corriente tampoco, o tener que guardar la ropa sucia en un montón debajo de la cama. Lo que no podemos discutir es que estos jóvenes defienden una idea que hoy en día está ganando cada vez más seguidores “no se necesita tanto para vivir”.

Fuente: BBC

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