Mediados de los años 70. La industria automotriz al completo pasaba por múltiples dificultades, ya que acababa de ocurrir la primera crisis del petróleo. En medio de esa marejada, Volvo planeaba lanzar un nuevo coche al mercado. Pero la compañía tenía más problemas todavía: La calidad de construcción del Volvo 240 dejaba mucho que desear y, además, su fabricación y exportación a los diferentes mercados mundiales no era rentable.

En esos momentos, solo un producto innovador podía sacar a Volvo del atolladero. Un coche que mantuviese la herencia de seguridad y calidad propias de la marca sueca pero que al mismo tiempo resultable asequible y fuese eficiente.

No se podía fallar y Volvo recurrió a estudios de mercado, que aconsejaban realizar lo imposible: hacía falta un coche más grande… pero a la vez más ligero. Con la base del 240, los ingenieros de Volvo aumentaron la distancia entre ejes para mejorar el espacio interior al mismo tiempo que reducían nada menos que 10 centímetros la batalla y mantenían la anchura… pero reduciendo el peso del nuevo coche en la báscula. La transmisión y suspensiones del vetusto 240 tuvieron que ser reutilizadas: el presupuesto no daba para más.

Pero faltaba algo importante…. ¿Qué envoltorio escoger? ¿Cuál era el diseño más adecuado? Y… ¿qué podían permitirse? Esta última pregunta acabó por hacer que abandonasen las líneas complicadas que encareciesen el coche y lo hiciesen más difícil de fabricar. Resultado: líneas rectas muy marcadas (tan características de Volvo) y que, casualidades de la vida, causaban furor en los EE.UU. en los años 80, donde se destinaba la mayor parte de la producción.

En 1980 se presentaba el prototipo, llamado VCC (Volvo Car Corporation). Tras rodar más de tres millones de km, el coche definitivo se presentó en 1981 en el Salón de Frankfurt y llegó a los concesionarios en febrero de 1982.

En total, llegaron a fabricarse 221.309 unidades del 760 (1.230.704 incluido el 740) antes de que fuera sustituido en el otoño de 1990 por el más moderno 960. Con tres motores diferentes disponibles (un cuatro cilindros turbo, un V6 de 2.8 litros y un diésel de seis cilindros en línea rapidísimo), un equipamiento que incluía aire acondicionado, techo solar y dirección asistida a un precio más que razonable, el 760 supuso el despegue de Volvo.

El Volvo 760 fue un punto de inflexión para Volvo Car Corporation, tanto en sus  productos como desde el punto de vista financiero. Sirvió de base para la continuación de la empresa: El 760 se convertiría en el 850 y luego el  850 en el S80 y así sucesivamente. Pero fue una inversión de proporciones gigantescas. La idea detrás de lo que fue el 760 y todos sus futuros derivados de futuro mantuvieron las ventas durante el resto de la década de 1980 y el comienzo de la década de 1990. La producción terminó en 1998 con el V90, el último Volvo Car con sus raíces en las tecnologías de este maravilloso 760.

Fuentes: Volvo, Newspress
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1 COMENTARIO

  1. buen articulo, podría haberse extendido algo mas con las rancheras derivadas de los turismos, pero eso casi para un buen articulo con esa magnifica Nevera voladora

    Me ha encantado como en plan chatarrero han creado una empresa solida con vistas al futurio

    Muy buen hlo, gracias

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