El deportivo francés Matra Djet habría pasado desapercibido para todos nosotros si no hubiese sido el primer coche con motor central trasero (fuera de la competición) y si el fabricante de automóviles no hubiera entregado una unidad con fines publicitarios al primer cosmonauta del planeta, Yuri Gagarin. Sin embargo, esto no ayudó al automóvil: los modelos Matra se dejaron de producir en 1967, y Mécanique Aviation Traction (Matra), como compañía separada, existió solo hasta 1994.

Yuri Gagarin, un auténtico héroe del socialismo, era un enamorado de los coches buenos. Pero claro, dentro de los coches del comunismo, no tenía un gran elenco entre los que elegir. Contaba con un ZiM (GAZ-12) muy costoso, que había adquirido antes de salir de la atmósfera. Poder elegir otro no era sencillo, pero en una visita a Francia, a la planta de Matra que se dedicaba a proyectos aeroespaciales y militares (además de automotrices), tuvo la ocasión. Mientras recorría la fábrica, el coupé Matra-Bonnet Jet VS llamó la atención del primer astronauta de la historia.

Gagarin no podía permitirse comprar un automóvil deportivo. Pero una vez en Moscú el fabricante de automóviles entregó un Matra Bonnet Djet V S al cosmonauta soviético, en color azul.

El diseñador René Bonnet había ideado un deportivo biplaza, pero las dificultades financieras llevaron a su compañía a colaborar con Matra. De 1962 a 1967, el auto cambió varias veces de nombres: René Bonnet Djet, Matra Bonnet Djet, Matra Sports Djet y, finalmente, Matra Sports Jet. Usaron el término Djet en lugar de Jet (jet) ya que en francés no podían pronunciarla correctamente.

La carrocería del Matra estaba hecha de fibra de vidrio, con frenos de disco y suspensiones independientes. El Matra Bonnet Djet V S (5 S), se movía gracias a un motor Renault 8 Gordini de 1.108 cc que desarrollaba 90 CV y alcanzaba 190 km/h de velocidad máxima.

Dicen que Gagarin tenía un modelo algo más potente, aunque solamente lo usó unas pocas veces. Hay quien dice que, pese a ser un Héroe de la Unión Soviética y una auténtica celebridad internacional, el cosmonauta soviético era muy humilde y no se sentía a gusto con un automóvil muy ostentoso. Tras la muerte del astronauta, el automóvil se quedó en Star City, pero desapareció en los años 90 (tras varios intentos de robo), se hizo con él un ingeniero y coleccionista lituano de Kaunas. Se dice que por un millón de dóalres, pero la cifra real es un auténtico misterio.

Fuente: Avto-Vip, Weird Russia

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