El boom de los SUV es imparable. En los últimos tiempos hemos podido ver como los fabricantes van sumando modelos de este tipo a sus gamas, incluso cuando pensábamos que no había hueco para ellos. Es el caso del Mercedes GLB, la última incorporación de la marca de la estrella. Está a caballo entre el Mercedes GLA y el Mercedes GLC, sumando un atributo que ninguno de los dos tiene: la posibilidad de tener siete plazas.

Ahora que los monovolúmenes prácticamente han desaparecido, con este ejemplar se quiere sumar una opción que destaque por habitabilidad manteniendo las dimensiones compactas. Se trata de un segmento prácticamente sacado de la manga de Mercedes que podría satisfacer las necesidades de un buen número de usuarios. Incluso tiene unas capacidades todoterreno bastante destacadas, a priori.

A eso hay que sumar la avanzada tecnología que ya caracteriza a los Mercedes actuales y una gama de motores amplia y con opciones para todos los gustos. Para comprobar todo esto que ya habíamos leído, hemos compartido una semana con el Mercedes GLB 250 4MATIC, una variante de gasolina que no dejará a nadie indiferente. Sigue leyendo para comprobar todos los puntos fuertes y flacos de este nuevo SUV de la marca de la estrella.

https://youtu.be/UnGKEBGfwFc

Exterior

El exterior del Mercedes GLB es bastante especial. Se busca un punto de robustez gracias a esas proporciones más cuadradas y a esa generosa altura. Si comenzamos por el frontal destaca por lo alto que va puesto el capó, que va surcado por unas nervaduras. También aparece la típica parrilla de la marca surcada por un listón cromado. Estrena faros LED, tomas de aire y protecciones plásticas para los bajos de la carrocería.

En esta unidad hay que destacar los detalles en negro del Paquete Night, con molduras en las tomas de aire, los retrovisores o en las barras del techo. Este tono se extiende incluso a las llantas de 19 pulgadas, que son opcionales. Forman parte de las bondades de la línea de equipamiento AMG-Line, con las que esta unidad consigue tener una estética más llamativa y con un toque deportivo.

Si pasamos a la zaga también hay que destacar las formas del GLB, con un portón muy vertical para aprovechar el espacio de la mejor manera posible. En términos de diseño lo que más destaca son los pilotos LED partidos por el portón y también esa especie de difusor en negro brillante que integra unas salidas de escape falsas. Lo cierto es que seguimos sin entender esta tendencia al alza en la marca de la estrella.

Está considerado como un compacto al compartir plataforma con los Clase A y GLA. Sin embargo, su batalla ha crecido 10 centímetros para quedarnos en los 2,83 metros y eso asegura un destacado espacio interior.

También da como resultado que por dimensiones esté más cerca del GLC, es apenas 2 centímetros más corto gracias a sus 4,63 metros de largo, 1,83 metros de ancho y 1,66 metros de alto. Vamos a pasar dentro a ver cómo se las gasta.

Interior

Lo primero que vemos al llegar al interior es la digitalización que se ha asentado en Mercedes desde hace unos años. Lleva el sistema multimedia MBUX con todas sus funciones avanzadas y un control por voz que es de lo mejorcito que hay en la actualidad. De hecho, voy a intentar evitar decir la palabra “Mercedes” para que no nos esté cortando todo el tiempo. Tenemos también la doble pantalla de 10,25 pulgadas una solución que a mí me gusta bastante por lo bien que queda integrada y por la diferenciación de la información entre un lado y el otro.

La pantalla de la izquierda hace las veces de ordenador de a bordo y se controla mediante los botones táctiles del volante, que son realmente intuitivos. La pantalla de la derecha es para el infoentretenimiento y se puede controlar de tres formas, con el botón táctil del volante, tocándola con la mano o desde el trackpad situado en la consola central. Esto junto al control por voz avanzado hace que no tengamos que distraernos demasiado durante la marcha.

Estamos en un coche de una marca premium y eso se tiene que reflejar en su calidad. Lo cierto es que este Mercedes GLB está bastante bien resuelto, con acabados robustos y materiales agradables al tacto. Hay detalles que convencen como la tapicería de esta unidad de pruebas como las molduras efecto fibra de carbono y los elementos tubulares efecto aluminio. También hay otros que no nos han gustado tanto como el Piano Black de la consola central o el plástico de los aireadores.

Y llegamos al punto donde más quiere sobresalir el Mercedes GLB: la habitabilidad. Pretende dejar atrás por supuesto al Mercedes GLA e incluso también al GLC. Aquí delante lo cierto es que nos convence por su generosa altura libre al techo, los más altos no tendrán problema aquí. También contamos con ajustes eléctricos en los asientos, por lo que será sencillo encontrar la posición de conducción ideal.

Pero lo que más destaca son las plazas traseras sin duda. El GLB tiene detalles de monovolumen como esta segunda fila que tiene regulación longitudinal y se puede mover hasta 14 centímetros. También se puede regular el ángulo de inclinación de los respaldos, todo de forma individual con cada asiento. Destaca por su generoso espacio para piernas y cabeza, queda claro que con las cinco plazas tenemos espacio para viajar cómodamente, nos quedamos con las ganas de comprobar cómo sería con siete plazas, una posibilidad que se ofrece opcionalmente y que no tiene nuestra unidad de pruebas.

Maletero

Si ya veíamos el generoso espacio interior que tenía el Mercedes GLB, hay que decir que su maletero no se queda atrás. En esta configuración de cinco plazas cuenta con 570 litros como mínimo. Si colocamos los asientos traseros en su posición más adelantada podríamos llegar hasta los 760 litros. También podríamos abatirlos por completo en tres partes (40:20:40) para llegar a una destacada cifra de 1.805 litros, muy por encima de la media del segmento. En el caso de tener las siete plazas montadas, la capacidad se reduce a 130 litros.

Este maletero también destaca por la enorme boca de carga, con una anchura ejemplar y no situada a demasiada altura. En los laterales tenemos unos pequeños huecos con redes, mientras que debajo del piso del maletero -que es reversible- hay un generoso espacio para meter algunos objetos, pero no hay rueda de repuesto.

Equipamiento

Como buen modelo de marca premium, el Mercedes GLB puede ser configurado casi al gusto, por lo que su equipamiento dependerá de lo que quiera y pueda permitirse cada usuario. De serie, ya vienen algunos elementos interesantes como llantas de aleación de 18 pulgadas, sistema multimedia MBUX con dos pantallas de 7 pulgadas, cámara de marcha atrás o paquete para el comportamiento de carga.

Se empieza a poner más interesante a partir de la línea Progressive, que suma faros LED, barras de techo en aluminio, volante multifunción en cuero, tapicería mixta, climatización automática, portón trasero eléctrico o asientos traseros regulables longitudinalmente. Para acercarse a nuestra unidad de pruebas hay que sumar el AMG Line, que cuenta con una estética específica, llantas de 19 pulgadas, elementos de adorno símil de carbono, volante deportivo en cuero napa o alfombrillas AMG.

La lista de equipamiento opcional es muy extensa y aparecen algunos paquetes interesantes. Algunos de los más destacados serían el paquete de asistencia a la conducción (con sistemas como el Distronic), el paquete Premium (navegación por disco duro, sistema de sonido Advanced, asientos calefactados, etc) o el Premium Plus (suma faros Multibeam LED, techo panorámico, asientos eléctricos con función memoria, etc). Por supuesto, se pueden ir equipando cualquiera de los componentes por separado, fuera de los paquetes.

También hay que mencionar que hay disponible una edición especial de lanzamiento. Responde al nombre de GLB Edition 1, cuesta 6.694,40 euros adicionales y viene cargada de equipamiento. Entre su dotación destacan los faros LED High Performance, las llantas de 20 pulgadas en gris, barras de techo en negro, umbrales de las puertas iluminados, tapicería de cuero marrón Bahía/negro, iluminación ambiental o alfombrillas específicas.

Motor

La gama mecánica del Mercedes GLB es bastante completa y equilibrada. Aunque la demanda de diésel se ha reducido, se mantienen dos opciones: GLB 200 d con 150 CV y GLB 220 d con 190 CV. El primero puede ser tracción delantera o total y el segundo solo viene con la tracción 4MATIC. Por la parte de la gasolina hay más donde elegir. De acceso está el GLB 180 con 136 CV, le sigue el GLB 200 con 163 CV, ambos con tracción delantera, y por encima está precisamente el GLB 250 de 224 CV y tracción total que tenemos entre manos. Todavía habría hueco para la versión deportiva Mercedes-AMG GLB 35 que llega hasta los 306 CV.

Volviendo a nuestro Mercedes GLB 250 4MATIC lleva el motor de cuatro cilindros y 2.0 litros para llegar hasta los 224 CV y 350 Nm de par. La única transmisión que tiene disponible es la automática 8G-DCT de doble embrague. Con esta configuración acelera de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos y tiene una velocidad máxima de 236 km/h. Por otro lado, homologa un consumo de 7,1 l/100km y unas emisiones de CO2 de 162 g/km. Pero dejemos a un lado su ficha técnica y vamos a ver cómo se comporta.

Comportamiento

Lo primero que se percibe nada más arrancar el Mercedes GLB 250 4MATIC es el gran refinamiento que presenta el bloque de gasolina de cuatro cilindros. No hay apenas ruidos ni vibraciones y su forma de entregar la potencia es muy buena. Es un motor muy lleno y contundente, los 350 Nm de par están disponibles entre las 1.800 y las 4.000 rpm y eso se nota durante la marcha. Igual con la versión de acceso nos quedamos un poco justos, pero con este vamos sobrados.

Decíamos que solamente hay opción a cambio automático en este GLB 250 4MATIC. La caja de doble embrague y ocho relaciones nos parece una opción muy acertada en este caso por su rapidez, pero también por su suavidad. Es bastante precisa en la mayoría de situaciones y también nos permite operar manualmente a través de las pequeñas levas tras el volante. Incluso se puede modificar su comportamiento a través de los distintos modos de conducción disponibles con el Dynamic Select.

Con este botón de aquí nos movemos entre Individual, Eco, Comfort, Sport y Offroad ajustando algunos parámetros del chasis. El Eco es una maravilla para no consumir demasiado con un modo vela sobresaliente. Con el Sport saca su lado más deportivo y se amplifica un poco el sonido en el interior. Con el Offroad queda preparado para salidas fuera del asfalto, sin exagerar, con la tracción repartiendo el 50 % del par entre los ejes para estar preparado. Nos puede sacar de un apuro, pero no estamos ante un auténtico todoterreno debido a sus cotas.

Y vamos a ser realistas, muy pocos clientes de GLB se aventurarán fuera del asfalto. Lo más probable es que pase mucho tiempo en ciudad, donde sus dimensiones tampoco lo hacen demasiado torpe. Es más manejable en autopista, donde destaca por su equilibro y por su pisada aplomada, preparada para realizar cientos de kilómetros de una tacada. En carreteras secundarias, sus 1.670 kg de peso y esta carrocería tan alta hacen que tenga algunas carencias, pero la puesta a punto de la suspensión y de la dirección nos han gustado bastante.

Terminamos esta parte dinámica mencionando que después de una semana con el Mercedes GLB 250 4MATIC, el consumo de gasolina se sitúa en una media de 9,5 l/100km. No están mal teniendo en cuenta su potencia y características, pero para los que no necesiten los 224 CV podrían optar por el 200 con el motor 1.33 litros y tracción delantera. También lo hemos probado recientemente en el CLA y seguro que consigue rebajar esa cifra.

Opinión coches.com

Mercedes ha logrado lo que creíamos imposible. Ha encontrado un hueco entre el GLA y el GLC, fundando un segmento de SUV compacto, pero más centrado en la habitabilidad y el espacio interior. Ahora que apenas quedan monovolúmenes será una opción interesante para muchos usuarios, por su posibilidad de montar siete plazas en un tamaño contenido y también por aspectos como esa segunda fila de asientos con regulación longitudinal o el maletero de 570 litros de capacidad cuando se usan cinco plazas.

Por otro lado, el Mercedes GLB también aporta ese diseño característico de la marca y una tecnología muy avanzada y funcional. Esta versión 250 4MATIC de 224 CV destaca por su entrega y equilibrio. La parte negativa es que parte de un precio de 55.000 euros, si sumamos algunos extras como es el caso supera los 60.000 euros y eso que no cuenta con la tercera fila de asientos que sí que es interesante por poco más de 1.000 euros.

Mercedes GLB 250 4MATIC
7.9 Nota
Lo mejor
  • Estética robusta y diferenciada
  • Siete plazas en este tamaño
  • Comportamiento equilibrado
Lo peor
  • ¿Se canibalizarán las ventas de SUV compactos?
  • Consumo algo elevado en esta versión
  • Precio final con extras
Diseño8
Habitabilidad8.5
Acabados8
Maletero8.5
Equipamiento7.5
Motor8
Comportamiento8
Calidad Precio7

Galería de fotos:

Ver galeria (43 fotos)

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta