La primera vez que vimos una imagen del Mitsubishi Eclipse Cross nos pareció una osadía que un fabricante generalista se atreviese con una carrocería tipo coupé en un SUV compacto. El caso es que, en un mercado con tanta uniformidad, ese soplo de aire fresco hacía falta. Y no es algo que digamos nosotros, sino que las ventas lo corroboran.

Situado en la gama, por tamaño y precio, entre el ASX y el Outlander, ya es el segundo modelo más vendido de la firma, con unas cifras nada despreciables, de 2.197 unidades hasta el mes de agosto. Acudimos a su presentación a principios de 2018 y entonces ya vimos que podía ser un modelo interesante para algunos.

Entonces lo probamos con el motor 1.5 T de gasolina, pero la gama aumentó más tarde, a principios de este año, con una mecánica diésel, que es la que hemos podido conducir durante una semana.

Más allá de la mala prensa que tiene el diésel en los últimos tiempos, no cabe duda de que todavía es un combustible más indicado para quienes conducen muchos km en carretera a lo largo del año. ¿Pero qué tal le sienta al Mitsubishi Eclipse Cross? Es hora de comprobarlo.

Exterior

Combinar unas líneas de todoterreno con las de un coupé no es algo nuevo. Dentro de las marcas premium  es un nicho que comenzó el BMW X6 y luego se ha ido extendiendo a segmentos menos lujosos… si bien siempre dentro de un  Pero hasta la llegada del ASX nuestro mercado no había visto un producto igual a un precio bajo.

El tamaño del Eclipse Cross no es en absoluto desmesurado. Mide 4.406 mm de longitud, una medida bastante contenida dentro de los SUV compactos. Eso nos da una pista de hacia donde irán los tiros del futuro ASX (el gran referente comercial en la marca): atacar al segmento B-SUV.

Cuando lo vemos de frente vemos que el modelo luce la potente imagen Dynamic Shield en su parrilla, que inauguró el Outlander 2016 y que tendrá el ASX 2020. Ese escudo cromado flanquea la toma de aire y sirve de base a los faros principales con LED, a su vez unidos por dos listones que acompañan al logo en el centro.

En la forma que dejan libre en el lateral se unen los antiniebla y los intermitentes y, más abajo, aparecen las típicas protecciones de bajos de los SUV. Son 1.805 mm de anchura, pero visualmente parece más ancho.

La vista lateral llama la atención por cómo sube la línea de cintura a medida que vamos hacia atrás, al tiempo que baja en techo y, en lugar de buscar maximizar el espacio interior, la parte trasera se remata en una cola truncada.

Aquí contamos con llantas de 18 pulgadas y las habituales protecciones de plástico negro que recorren la parte baja y los pasos de rueda. Entre los neumáticos (2.670 mm de batalla) hay también una pieza cromada, a juego con el arco de las ventanillas. La altura libre al suelo es de 183 mm, en la media de los vehículos de este tipo. Hasta el techo el coche mide 1.685 mm, no es muy alto.

Es la parta trasera la más controvertida con diferencia. Sobre todo la parte superior del portón, con la luna partida en dos, un detalle que sí, penaliza la visibilidad trasera, hay que acostumbrarse. Esa división une los grupos ópticos, situados en los extremos. Por lo demás, protecciones plásticas y metálicas en la zona inferior del paragolpes, que integran luz antiniebla trasera y la de marcha atrás.

Interior

Poco más podemos añadir a lo ya contado en nuestro primer contacto con el coche.  Sin ser lujoso, sí aparenta contar con mejores acabados que otros modelos de la marca. Ajustes notables, plásticos blandos en las zonas superiores y algo más sencillos en las zonas bajas.

El espacio en las plazas delanteras es correcto para un coche de su tamaño, suficiente para adultos de cualquier talla convencional. La posición de conducción es la habitual de un todocamino, más elevado y erguido que en un turismo.

En cuanto a la ergonomía de los mandos, una de cal y otra de arena. Los habituales están en las ubicaciones esperadas, pero si quieres ver el ordenador de a bordo has de indagar un poco (conocedores de otros Mitsubishi, lo encontramos cerca del cuadro de instrumentos). Otros sistemas de ayuda a la conducción se controlan con botones, a la izquierda del volante, tampoco muy visibles mientras se conduce.

En el volante de aro grueso y en el que no nos gusta que hayan empleado negro piano (¿hasta aquí hay que meterlo?) también se han ubicado mandos. En este caso, de manera correcta a nuestro juicio. Control de velocidad y avisador de salida de carril en la derecha y teléfono y sistema de sonido (volumen y cambio de pista o emisora, a la derecha).

No nos gusta la superficie táctil ubicada en la consola para controlar la pantalla del sistema de infoentretenimiento. Este sistema (similar al usado por Lexus) obliga a mover un puntero por la pantalla y presionar. No es tan sencillo como otros. Va acompañado de algunos botones (pantalla de inicio, atrás, acceso directo a audio…. difíciles de acertar si no es mirando. Resulta más sencillo, al final, pulsar directamente en la pantalla táctil de 7 pulgadas, en una posición elevada y más a la vista. Como contraprestación, el Head-Up display se ve bien y funciona correctamente.

Las plazas traseras, como decimos en Galicia, depende. No destacan en anchura (dos caben bien, tres complicado) ni, como esperas por las formas de la carrocería, en altura, además de ser algo complicado el acceso ya que hay que agachar bastante la cabeza.

El espacio para las piernas puede ser muy bueno si colocas los asientos (la banqueta puede desplazarse longitudinalmente, dividida en dos partes) o apenas nulo si la pones en el lugar más avanzado. Los respaldos pueden reclinarse hasta 16 grados. Esto afecta al maletero, como te contamos a continuación.

Maletero

El maletero es algo justo para el segmento, pero si has leído hasta aquí ya habrás que el Eclipse Cross no busca ser una alternativa todocamino familiar (para eso está el Outlander), sino destacar. De todos modos, 359 litros (en las versiones de tracción total como esta) permiten cargar el equipaje de cuatro personas para un fin de semana sin demasiados agobios.

Siempre se puede echar la fila de asientos hacia delante para alcanzar hasta 466 litros.  Pero no conviene hacerlo por completo si son adultos quienes viajan detrás, pues no les quedaría demasiado espacio para las piernas. Como es habitual, es posible abatir los respaldos de los asientos traseros y tener de este modo un espacio de 1.103 litros de capacidad.

Bajo el piso contamos con un espacio compartimentado donde puedes guardar herramientas (y el kit antipinchazos). Cuenta con un hueco especial para dejar la bandeja retráctil que cubre el maletero si no se utiliza. Hay también un punto de luz, fijaciones para la carga… y en el lateral derecho, el subwoofer del equipo de audio

Equipamiento

En Mitsubishi no se han andado con chiquitas y solamente ofrecen la mecánica diésel con el acabado más completo de la gama, denominado Kaiteki. Es difícil que eches algo de menos, te lo aseguramos. Tienes de serie las llantas de 18 pulgadas, faros LED, arranque y apertura sin llave, climatizador bizona, tapicería de cuero con los asientos delanteros calefactados y los traseros deslizantes, el Head-Up Display o el techo solar panorámico doble.

En el apartado de seguridad y asistentes a la conducción también va servido, con elementos como el asistente de arranque en pendiente, alerta de cambio involuntario de carril (no actúa sobre la dirección, es , detección de vehículos en ángulo muerto, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, cámara de ayuda al aparcamiento con visión de 360º y detección de tráfico cruzado, sistema de frenada de emergencia con detección de peatones…

No falta el ordenador de a bordo y cuenta con una pantalla para el sistema de infoentretenimiento con un gran equipo de sonido firmado por Rockforf Fosgate con 9 altavoces. No, no dispone de navegador, pero como es compatible con Android Auto y Apple Car Play basta con conectar el móvil al USB para guiarte al destino. Desde luego, es difícil para las marcas mantener el nivel de actualización, usabilidad y diseño de los grandes de los dispositivos móviles, entendemos esta medida.

¿Cuál es su precio? Pues 41.250 € es lo que dice la marca. Parece mucho, pero no hay más que ver las ofertas del Mitsubishi Eclipse Cross en nuestra sección de coches nuevos, publicados por concesionarios oficiales de toda España, para ver que esta cifra se rebaja en unos cuantos miles de euros.

Recuerda que esta cifra puede incluir la obligación de financiar el coche con la marca. También que puedes emplear nuestro comparador de seguros para dar con la póliza que mejor se ajuste a tus necesidades y presupuesto, a un precio más económico.

Motor

A la mecánica 1.5 T de gasolina con 163 CV se suma este bloque 2.2 DI-D. Se trata de un motor con 2.263 cc que entrega 148 CV y 338 Nm de par a 2.000 rpm. Va asociado, invariablemente, al cambio automático por convertidor de par de ocho relaciones que envía la potencia a las cuatro ruedas. El gasolina ofrece la posibilidad de cambio manual, una configuración de 4×2 y la transmisión automática es de tipo CVT.

No se trata de un motor fulgurante, ya que precisa de 11,7 segundos para alcanzar los 100 km/h desde parado, si bien la velocidad punta es bastante alta, de 193 km/h. Estas dos cifras nos dan ya bastantes pistas sobre cómo se va a comportar el coche.

En cuanto a consumos, algo en lo que siempre se fija un comprador de diésel, anuncia un consumo medio homologado de 6,9 l/100 Km y unas emisiones de 183 g/km de CO2. Hora de comprobarlo.

Comportamiento

Hay motores diésel en el mercado más refinados, pero una vez que alcanza la temperatura adecuada, es agradable conducir el Mitsubishi Eclipse Cross con esta mecánica. Y mueve bien a un coche que pesa 1.750 kilos. En la zona baja del cuentavueltas se muestra algo perezoso, pero cuando superas las 3.000 rpm empiezas a notar su poderío.

Casa a las mil maravillas con el cambio, suave y  con las relaciones bien escalonadas. Rinde de manera excelente en ciudad, enviando el par a las ruedas sin brusquedades, perfecto en maniobras y también en carretera, donde además podemos hacer uso de las levas tras el volante si queremos apurar alguna marcha en un momento puntual o engranar una superior. No es que realice cambios fulgurantes, incluso en modo manual, pero a veces sólo uno sabe lo que precisa (retención o rodar con el motor más holgado).

Tampoco es un coche, a diferencia de lo que uno pueda pensar por su silueta, con un comportamiento deportivo. Se trata de un vehículo cómodo, con unas suspensiones firmes, pero con un recorrido de muelles amplio. Eso hace que en curva no vaya tan aplomado como coches de su segmento, caso del Seat Ateca, lo que hace que balancee en los apoyos cuando cambias de dirección, pero tampoco una exageración.

La dirección casa también con esa filosofía de coche cómodo. Es bastante asistida y poco directa, buscando una conducción agradable, más allá que precisa a altas velocidades y comunicativa de lo que ocurre con los neumáticos.

Esta configuración le permite adentrarse por caminos sin muchos problemas, más allá de la altura libre al suelo y los neumáticos que montaba nuestra unidad de pruebas, poco duchos en estas lides. No lo usamos demasiado, pero el sistema de tracción integral, denominado S-AWC, de Super All Wheel Control) es permanente y cuenta con diferentes modos de tracción. El Auto, que adecúa la tracción a cómo conduces, los límites de adherencia o las pérdidas de motricidad; el Snow, que distribuye el par de manera más homogénea y el Gravel para una circulación más agresiva fuera del asfalto.

EL consumo registrado se quedó en 7,8 l /100 km a lo largo de toda la prueba que combinó recorridos en diferentes vías y circunstancias. Para un coche de este tipo con tracción total permanente no está mal, pero algo que pudimos observar es que debes ser cuidadoso con el acelerador si no quieres que se dispare.

Pero en general, hay que decir que el Mitsubishi tiene un rodar silencioso, y una vez le coges el punto, empuja con fuerza y tiene un comportamiento bastante refinado. El consumo que hemos medido está en torno a los ocho litros. En lo que destaca especialmente es en su capacidad de arrastre: gracias a su sistema 4×4 puede tirar de nada menos que dos toneladas.

Opinión coches.com

Si el Mitsubishi Eclipse Cross con motor de gasolina destacó por su suavidad y comodidad, con motor diésel incide en esos aspectos. Su caja de cambios nos parece más placentera de usar que la que la marca emplea en el 1.5 T, lo que hace del coche, globalmente, más agradable de conducir.

No te dejes engañar por a cifra de potencia si bien es 25 CV menor que el gasolina, tienes más par y una notable capacidad de remolque, de hasta dos toneladas. Es ese precisamente el punto fuerte del motor a gasóleo, más que lograr unos consumos (y emisiones de CO2) muy bajos.

Por lo demás, el coche tiene una estética que, o te gusta o todo lo contrario. Si estás dentro del primer grupo, destacar el buen nivel de equipamiento al precio que te ofrecerán en el concesionario, así como unos acabados también buenos. No te llevarás el coche con plazas traseras más habitables ni un maletero interminable, pero sí suficiente para la casi totalidad de desplazamientos.

La marca debería revisar algunos de los fallos de ergonomía que señalamos, pues acaban por restar atractivo al conjunto. Es algo muy nipón, como la profusión de materiales en algunas zonas, como las puertas, en mi modesta opinión. No son como para descartar la compra de un modelo, que además, ofrece la posibilidad de moverse por caminos sin que merme mucho la comodidad, algo que pocos pueden decir. Y con el punto de originalidad que aporta su imagen transgresora.

Mitsubishi Eclipse Cross 220 DI-D 8AT Kaiteki 4WD
7.1 Nota
Lo mejor
  • Diseño exterior diferenciado
  • Conducción cómoda y aplomada
  • Buen nivel de equipamiento
Lo peor
  • Ergonomía de algunos mandos
  • Maletero por debajo de los competidores
  • Consumo alejados de los homologados
Diseño8
Habitabilidad6.5
Acabados7
Maletero6.5
Equipamiento7.5
Motor7
Comportamiento7
Calidad Precio7.5

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