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Mario Nogales

Volkswagen Taigo 1.0 TSI 95 CV, a prueba: crossover y coupé en frasco pequeño

Estamos en un momento en el que parece que das una patada a una piedra y te sale un SUV de debajo. Es sorprendente ver cómo este segmento se sigue extendiendo al incorporar nuevos tamaños y tipos de carrocería, un movimiento que las marcas hacen para aprovechar su tirón. Y justo en ese momento llega el Volkswagen Taigo, el último crossover de la firma alemana que además introduce una estética coupé para rizar el rizo. Se quiere hacer un hueco en el reñido segmento de los SUV pequeños y tiene un precio de partida de 24.675 euros.

¿Y cómo es la fórmula para obtener un Taigo? Pues tomando como base la plataforma MQB-A0 del Volkswagen Polo, echando una buena dosis de crossover como si fueras a obtener un Volkswagen T-Cross, aunque terminando el plato con los aires de coupé para conseguir esa estética tan singular de este ejemplar. Al igual que sus hermanos mellizos anteriormente nombrados, este producto es 100 % “made in Spain”, pues se fabrica en la planta de Landaben, Navarra. De hecho, es la primera vez que se hacen allí tres modelos de forma simultánea.

Exterior

Queda claro que la estética es uno de los puntos más importantes en el Volkswagen Taigo. Se busca más deportividad que en el T-Cross a través de detalles como el marcado frontal. Cuenta con un capó con algunas nervaduras y que deriva en un morro muy horizontal. En esta zona hay una parrilla que queda dividida por un listón luminoso que forma parte de la iluminación. Porque el Taigo estrena unos llamativos faros LED que van de serie y se puede completar con la tecnología IQ.Light. El paragolpes también es más abultado y gana enteros con las formas de la parte inferior.

Aunque el frontal puede recordar irremediablemente al del Volkswagen T-Cross, el Taigo va introduciendo más detalles diferenciales, sobre todo a partir del pilar B. Hay nuevos diseños de llanta, que van desde las 16 hasta las 18 pulgadas. También destaca ese diseño de cintura elevada y la caída del techo que se aprecia desde el lateral y que le dota de esos aires de coupé que tan de moda están en los tiempos que corren. Las barras de techo son bastantes marcadas en este acabado, igual que los bajos de la carrocería en plástico negro.

Pero, sin duda, la parte que triunfa en el Volkswagen Taigo es la zaga. Es la que le hace ganarse ese calificativo de SUV coupé y comienza con un prominente spoiler de techo parcialmente en negro, justo por encima de una luneta pequeña e inclinada. El protagonismo de esta zona se los llevan los pilotos traseros LED que iluminan todo el portón al quedar unidos por el centro dentro de un marco oscuro. El nombre va por debajo de la matrícula, mientras que en la parte inferior aparece una especie de difusor que esconde la salida de escape.

El Volkswagen Taigo llega al segmento B-SUV con una longitud de 4.266 mm, una anchura de 1.757 mm y una altura de 1.515 mm con las barras de techo. Es ligeramente distinto en este aspecto a su hermano “no coupé”, que es más corto, más ancho y más alto. La distancia entre ejes se extiende ligeramente hasta los 2.554 mm, curiosamente 3 mm más que el T-Cross, para ofrecer un interior bastante aparente.

Interior

Cuando entramos al interior del Volkswagen Taigo no hay tanta novedad como en el exterior. Vemos la misma disposición de elementos que en el Polo que probamos recientemente. Eso quiere decir que el infoentretenimiento gira alrededor de la pantalla táctil principal. En este caso, la unidad monta la de 8 pulgadas correspondiente al sistema multimedia intermedio. Aunque no tiene todas las funciones, lo cierto es que cumple con creces gracias a su conectividad con Android Auto y Apple CarPlay inalámbrico.

También con su funcionamiento preciso, con unos menús claros y botones de acceso directo para no restar la atención de la conducción. No pasa lo mismo con la climatización, que tiene unos controles mixtos, a través de una especie de panel táctil que no llega a ser tan intuitivo como las clásicas ruletas. En este caso, la instrumentación digital es de 8 pulgadas y permite varias vistas bastante simples. Por encima estaría opcionalmente el Digital Cockpit de 10,25 pulgadas con unos gráficos más trabajados.

Queda en un punto intermedio el nivel de calidad percibida en el Volkswagen Taigo. Tiene luces y sombras, con partes positivas como la tapicería de tela, el tacto del volante o la moldura con relieve que cubre el salpicadero, pero también hay fallos. No convence tanto el plástico duro de la consola central ni el que hay en la parte baja de las puertas. Al final estamos en un coche que busca estar cerca de los premium y en este aspecto todavía le queda.

La posición de conducción en este ejemplar es ligeramente elevada para conseguir esa sensación tan popular en los crossover. Los asientos son cómodos y el espacio generoso en estas plazas. Aparecen algunos huecos portaobjetos en la zona delantera, aunque no es nada destacado. Echamos en falta un reposabrazos de mayor tamaño o un hueco más grande bajo él.

Si las plazas delanteras iban en la tónica del segmento, de las traseras podríamos decir lo mismo. Es correcto para cuatro pasajeros y muy justo para cinco por la anchura de la plaza central. En las laterales el espacio para la cabeza queda algo comprometido por las formas del coche, mientras que el de las piernas es bastante correcto. Este ejemplar no cuenta con la banqueta con desplazamiento longitudinal, el punto que más nos gustó en el T-Cross.

Maletero

El maletero del Volkswagen Taigo también saca una buena nota. A pesar de tener esa silueta de coupé que no favorece al espacio, ofrece unos nada despreciables 440 litros de capacidad. Se queda bastante cerca de los 455 litros del T-Cross con la banqueta en posición adelantada y presenta una boca de carga muy amplia, además de unas proporciones regulares para colocar la carga.

Bajo el piso del maletero también hay un espacio muy generoso. De hecho, podríamos montar una rueda de repuesto de forma opcional, aunque esta unidad solamente tiene el kit antipinchazos. Para conseguir la máxima capacidad basta con abatir la segunda fila de asientos en dos partes (60:40) para tener una superficie casi plana con hasta 1.222 litros de capacidad.

Equipamiento

El Volkswagen Taigo se ofrece solamente con dos niveles de equipamiento en nuestro mercado. Una oferta comercial simple y bien dirigida que comienza con el acabado Life, ya bastante completo de serie gracias a detalles como las llantas de 16 pulgadas, carcasas de los retrovisores en el color de la carrocería, faros LED con luz diurna, asientos delanteros Confort, Digital Cockpit de 8 pulgadas, asistente de conducción Travel Assist, asistente de aviso de salida del carril Lane Assist o asistente de frenada de emergencia Front Assist con control de crucero adaptativo ACC.

Por encima está el R-Line que la da un toque más deportivo con paragolpes específicos, llantas de 17 pulgadas, faros IQ.Light, parrilla delantera iluminada, asientos delanteros deportivos, Digital Cockpit de 10,25 pulgadas, cámara de marcha atrás, sistema de de cierre y arranque sin llave Keyless Access o iluminación ambiental, entre otras cosas.

Motor

Hay poca novedad en la gama mecánica del Volkswagen Taigo, que se centra únicamente en la gasolina de forma convencional. Eso significa que no tiene opciones diésel y tampoco electrificadas, nada de etiqueta ECO para este ejemplar. El escalón de acceso lo pone el 1.0 TSI, el conocido motor de tres cilindros turbo, que se ofrece con 95 CV de potencia y caja de cambios manual de cinco velocidades. Es precisamente el que probamos en esta unidad.

Por encima estaría el mismo 1.0 TSI, pero con 110 CV de potencia y con opción para elegir entre una caja de cambios manual y la transmisión automática DSG de siete relaciones. El tope de gama, por el momento, lo pone el 1.5 TSI de cuatro cilindros con 150 CV. En ese caso, solamente se puede optar por el cambio automático. Como decíamos, no se esperan versiones electrificadas de este modelo, todos los que se venden tienen la etiqueta C.

Comportamiento

Ya nos hemos puesto al volante del Volkswagen Taigo y hay que empezar mencionando que estamos con la versión de acceso a la gama. Con sus 95 CV y 175 Nm de par, el 1.0 TSI pone el primer escalón y lo hace de forma correcta. Es un nivel suficiente para mover el coche con cierta soltura en la mayoría de situaciones. Solamente le recomendaría las versiones más potentes a aquellos que busquen específicamente el cambio automático o que acostumbren a viajar con el coche cargado.

En ese caso el Taigo 1.0 TSI de 95 CV sí que podría quedarse algo justo de potencia. De hecho, en carreteras de montaña o cuando queramos buscarle las cosquillas ya se nota que no es un coche concebido para correr. Sus prestaciones le delatan, pues necesita 11,1 segundos para hacer el 0 a 100 km/h y su velocidad máxima se queda en 183 km/h. La parte positiva es que su par máximo está disponible entre las 1.600 y las 3.500 rpm, así que presenta una curva muy aprovechable.

Otro punto positivo de esta versión es que no corre mucho y tampoco consume en exceso. Lo bueno de esta mecánica es que incluso sin buscar una conducción eficiente, el gasto de gasolina no se dispara. Durante la semana de pruebas se ha rondado los 6 litros, no demasiado alejado de la cifra homologada. También es gracias al cambio manual, que tiene un tacto correcto, aunque hemos notado unos desarrollos bastante largos precisamente para favorecer esos consumos no demasiado elevados.

La simplicidad es norma en el comportamiento del Volkswagen Taigo. En esta versión no tenemos ni modos de conducción, ni opción a montar el chasis adaptativo. No hay posibilidades de configurarlo sobre la marcha y tampoco hace falta, pues el equilibrio es la premisa a seguir. La suspensión presenta ese punto intermedio que buscan la mayoría de conductores y la dirección tiene un tarado bastante blando y poco comunicativo, pero es bastante precisa y facilita las maniobras.

El confort en marcha es bastante elevado en este ejemplar. Todavía se alcanzan a escuchar ciertos ruidos provocados por la mecánica de tres cilindros y por el aire, la insonorización no llega al nivel del de otros modelos más grandes. Pero el chasis está muy bien trabajado y presenta un equilibrio envidiable. El Taigo puede ser conducido con solvencia en cualquier tipo de carretera y no defraudará prácticamente a ningún usuario. El aplomo en vías rápidas es muy bueno.

También su agilidad gracias a un peso muy contenido de apenas 1.220 kg. Ya comprendemos que este modelo monte frenos de disco en el eje delantero y mantenga los tambores en el trasero, pues tampoco le hace falta más para frenar con solvencia. En definitiva, un vehículo en el que impera la lógica, al menos en el comportamiento dinámico.

Opinión coches.com

¿Había algún hueco en la gama SUV de Volkswagen? Pues parece que sí y también parece que ha quedado bien cubierto por el Volkswagen Taigo. Ahora que están de moda los crossover con aires de coupé, se postula como una opción diferente para aquellos usuarios que busquen personalidad y estilo. Lo más destacado que tiene es su estética, pues su tecnología, el espacio disponible o el comportamiento son muy parecidos al de otros productos de la marca como el T-Cross o el propio Polo, con los que comparte línea de montaje.

Aunque la imagen se paga y su precio está ligeramente por encima, aunque es algo asumible para la mayoría de usuarios. Para hacernos a la idea, son alrededor de 500 euros más que un T-Cross en igualdad de mecánica y equipamiento. Y siempre lo podremos encontrar más barato gracias a ofertas como las de coches.com que son de las mejores a nivel nacional. Visita la web para desatar tu movilidad con otras opciones como el renting o la financiación.

Volkswagen Taigo 1.0 TSI 95 CV
7.6Nota
Lo mejor
  • Diseño diferenciado
  • No pierde mucho maletero
  • Comportamiento equilibrado
Lo peor
  • Plazas traseras justas
  • Algunos materiales del interior
  • Precio por encima de la media
Diseño8
Habitabilidad7.5
Acabados7.5
Maletero7
Equipamiento8
Motor7.5
Comportamiento7.5
Calidad Precio7.5

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