La tercera fue la generación más larga de un Corvette (duró de 1968 a 1982) y también la más fructífera. La marca Corvette encerraba ya dentro de sí una reputación que le llevó en 1979 a batir los registros de producción de la historia del modelo: 53.807 unidades. El Corvette C3 es conocido en gran medida por su particular diseño, del que se decía que compartía la forma de la botella de Coca-Cola.

Las leyes anticontaminación, cada vez más restrictivas, no evitaron que la nueva generación incorporase un mastodóntico motor de 7,4 litros que rendía 550 CV de potencia. En el otro lado encontramos también el V8 menos potente del Corvette, con 165 CV, una mecánica más discreta para afrontar la crisis del petróleo de 1973.

Fabricado también en fibra de vidrio, el Corvette C3 estrenó carrocería, dispuesta, eso sí, en el mismo chasis que la generación anterior. También estrenó el techo tipo Targa, con paneles desmontables, y la primera versión ZL-1, con un motor de 427 CV:

Fuente: Chevrolet

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