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RUF CTR
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Luis Blázquez

¿Qué diferencia hay entre rodar con neumáticos de 1987 y 2018?

Puede que los vehículos entrados en años tengan un aura especial que muchos coches más modernos no son capaces de emitir. Sin embargo, la evolución que han sufrido, especialmente los coches de alto rendimiento, los ha hecho más rápidos y fáciles de conducir. Si no lo crees, echemos un vistazo entre un RUF CTR de 1987 y un Porsche 911 GT3 de 2018 sobre el mismo tramo de Nürburgring.

A finales de la década de los 80, RUF quería demostrar que podía crear un coche tan rápido como los mejores superdeportivos de la época. Tomó la base de un Porsche 911 Carrera (930) y sus entrañas fueron completamente modificadas. El motor 3.2 bóxer de seis cilindros aumentó su desplazamiento hasta los 3.4 litros y recibió el sistema de ignición de los Porsche 962 de competición. Para poner la guinda, recibió una pareja de turbocompresores.

Se montó una caja de cambios de cinco relaciones artesanal, discos de freno Brembo y neumáticos Dunlop Denloc montados sobre llantas de 17 pulgadas. El resultado entregaba una potencia de 469 CV con un par máximo de 533 Nm. Con un peso de 1.150 kilos, fue durante un unos años el coche más rápido de todo el mundo. Podía hacer el 0 a 100 km/h en 3,9 segundos y, en 1982, alcanzó los 342 km/h de velocidad punta.

El piloto de pruebas de la compañía, Stefan Roser, grabó un vídeo sobre la pista de Nürburgring donde él y el RUF CTR eran los protagonistas. Marcó un tiempo récord sobre el trazado, de 8 minutos y 5 segundos. Era el coche de calle más veloz del momento, y hay que destacar que no tenía ni una sola ayuda electrónica a la conducción. Es decir, ni control de tracción ni de estabilidad. Por no tener, hasta carece de ABS.

En el otro lado del ring tenemos al más reciente Porsche 911 GT3. Gracias a su motor de 4.0 litros de aspiración atmosférica y 500 CV, una caja de cambios automática de doble embrague PDK, mucha electrónica, una aerodinámica muy trabajada y unos neumáticos Michel Pilot Sport Cup 2, el 911 GT3 actual es capaz de rodar por Nürburgring en 7 minutos y 12,7 segundos, casi un minuto por debajo del tiempo marcado por el RUF CTR.

Sin duda, uno de los componentes que más han avanzado y que motivan gran parte de los tiempos marcados, son los neumáticos. Las compañías dedicadas al desarrollo y fabricación de neumáticos han estado modificando continuamente los elementos químicos que los conforman, ya sea para que duren más, tengan más agarre, o ambas cosas. Los materiales de los neumáticos han mejorado enormemente, siendo más fuertes y ligeros.

La masa de los neumáticos es perceptiblemente menos pesada y, a la vez, su resistencia se ha incrementado. Las correas de acero han sido sustituidas por cordones de tela, e incluso algunos utilizan Kevlar en sus gomas. Estas características han dado como resultado mejoras en el ahorro de combustible, un manejo más agudo, y la posibilidad de montar neumáticos de perfiles cada vez más bajos.

Es probable que el conductor del RUF CTR se divirtiera más rodando por el Infierno Verde, aunque, seguramente, también sentía que el eje delantero no estaba especialmente bien comunicado con el volante. No hay más que ver lo fácil que es hacer deslizar la zaga del CTR. El 911 GT3 (991) va sobre raíles, haciendo parecer fácil su pilotaje al extremo (que sin duda será una ardua tarea).

Vía: Jalopnik

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