El pequeño coupé-roadster de Mercedes tiene los días contados. Los coches de aspiraciones mínimamente deportivas no están pasando por sus mejores momentos. La clientela ya no quiere biplazas con poco espacio como el Mercedes SLK (desde 2016 conocido como SLC) y buena dinámica de conducción, busca un vehículo más polivalente que pueda cumplir más o menos con todo.

Sin embargo, su primera generación (R170) apareció en un momento idóneo, en 1996, y fue el precursor de los techos retráctiles metálicos que, posteriormente, acabarían siendo la norma en este tipo de vehículos (aunque ahora se está volviendo a apostar por la lona). Era una pieza de elegante diseño, con las proporciones clásicas de un roadster: largo capó y un habitáculo lo más retrasado posible que se “apoya” sobre el eje posterior.

Se vendió únicamente con motores de gasolina, con bloques de cuatro y seis cilindros entre los 136 y 354 CV, con cajas de cambio manuales de cinco y seis relaciones, y una automática de cinco. Durante sus ocho años en venta, se comercializaron 310.000 unidades, por lo que no es una tarea harta difícil cruzarse con uno de ellos. Lo que sí que es extraño es cruzarse con un Mercedes SLK con unas ruedas tan enormes como el que motiva esta entrada.

¿Aberración? ¿Atrevimiento? Lo que es seguro es que integrar esas ruedas en un coche es algo desmesurado, y más aún cuando se trata de un coche de corte deportivo. No sé puede saber mucho sobre el vídeo que se muestra a continuación, publicado en Facebook por el sitio web de coches personalizados Riding Clean. Pero, en base al comentario que lo acompaña, el descubrimiento de este SLK parece haber tenido lugar en Houston.

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Publicada por Riding Clean en Martes, 21 de mayo de 2019

El corto comienza con el hombre que hay tras la cámara repitiendo varias veces la palabra “no”, mientras observa este Mercedes SLK con eje sólido y enormes ruedas rodar por las carreteras de Estados Unidos. El vídeo termina con la única forma de hacer frente a este coche tan único. De hecho, es tan alto como la Chevrolet Silverado con la que se pone a la par. Si alguna vez has visto una persona, sabrás que no es poca cosa.

Si se le echa un vistazo a la fotografía, parece que este Mercedes SLK equipa, por lo menos, unas llantas de aleación de 30 pulgadas. Las ruedas del remolque parecen de juguete en comparación. ¿Se conducirá mínimamente bien? No cabe duda de que no mejorará el paso por curva, pero sus aptitudes off road sí que serán mejores, hasta pinchar el neumático, claro. Guste o no guste, hay que apreciar el trabajo que se ha invertido para crear esta máquina.

Fuente: Jalopnik

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