Estar dispuesto a gastarse más de 25.000 euros en modificar el motor de un Land Rover para hacerlo más pesado, más ruidoso, más lento y menos práctico puede provocar rápidamente los insultos más despiadados.

Pero primero hay que conocer la historia de este jubilado británico de 67 años, para así poder luego comprender que esto es un acto romántico donde los haya. Desorbitado y contaminante, sí, pero también romántico.

Frank Rothwell que es como se llama el señor, dedicó nada menos que 400 horas en realizar la conversión del motor de gasolina, a otro a vapor alimentado por carbón. Un motor de gasolina de 2,25 litros y 74 CV por otro que consume 45 kg de carbón por hora.

El señor Rothwell, al que se le puede considerar un experto en maquinaria ferroviaria antigua, mantuvo en total secreto su proyecto de su mujer y amigos. No quería que le interrumpiesen mientras hacía algo que nadie podría impedir de todas maneras.

Según admitía a los medios británicos, su mujer no es nada partidaria de su Land Rover y ni siquiera se anima a dar una vuelta. No obstante, sus tres nietos lo encuentran fascinante lo que para Frank es más que suficiente.

“Todos necesitamos un hobby, el mío es hacer cosas complicadas. Y mira, sé que es una locura, pero por lo menos me mantiene alejado del bar”, asegura. Por cierto, su Land Rover cuenta con todas las reglamentaciones. Lo que le permite conducir por vía pública a una velocidad máxima de 24 km/h.

A nosotros, desde la distancia nos parece sorprendente pero suponemos que a sus vecinos no les hará tanta gracia ir al trabajo conduciendo detrás de él… .

Vía: Jalopnik

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta