Si lees nuestra cabecera asiduamente verás que tratamos todo tipo de temas relacionados con el mundo del motor. Y cada vez es más habitual que encuentres noticias relacionadas con la electrificación. Las normativas actuales obligan a los fabricantes a reducir sus emisiones y, por lo tanto, a buscar soluciones con tecnologías como la microhíbrida, la híbrida, híbrida enchufable o directamente 100 % eléctrica. Y eso es precisamente lo que aporta un mayor valor a coches como el Audi R8 Performance.

El protagonista de una de nuestras pruebas más recientes es una excepción en el mercado actual. No dudamos en calificarlo como un ‘rara avis’, como un unicornio o como un animal en peligro de extinción. En definitiva, como un coche que va a contracorriente y que es posible que esté condenado a desaparecer, al menos del modo que lo conocemos actualmente. Transformarse o morir, todo apunta a que será el último R8 libre de electrificación y eso no es necesariamente una buena noticia.

Desde aquí somos de la opinión de que hay que dar valor a la originalidad, a lo diferente. Y hay pocas cosas más originales en la actualidad que mantener una mecánica atmosférica con una cantidad de cilindros que alcanza las dos cifras. El V10 FSI de 5.2 litros es el corazón del Audi R8 Perfomance y situado en posición central consigue hacerlo el ejemplar tan especial que es. Ver la línea roja tan cerca de las 9.000 rpm hace que tengas que pellizcarte para creer que es cierto.

Y ya conducirlo y llevarlo hasta ese límite es una experiencia religiosa. Esa es la otra singularidad de este modelo, la forma que tiene de conseguir su destacado rendimiento. Siempre agradece ir alto de vueltas y no se cansa de empujar y empujar. No pasan desapercibidos la rapidez del cambio o ese aullido que emite el V10 utilizando el escape como amplificador. Como aparece en el vídeo anterior, el chasis consigue redondear el conjunto para convertirlo en uno de los superdeportivos de referencia en la actualidad.

Lo cierto es que no hay un único motivo para no dejar morir coches como el Audi R8 Performance, habría cientos de ellos. La lástima es que el mundo del motor a día de hoy se rija más con la cabeza que con el corazón

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