Antiguamente conocidos como correpasillos, este objeto ha evolucionado de tal forma que ya no hace falta que el infante use sus piernas para desplazarse. Los modelos más premium pueden ser coches a escala –con opción a ser manejados de forma remota– equipados con un pequeño motor eléctrico. Se llaman Power Wheels, y la verdad es que parecen entretenidos.

Pero pueden ser aún más entretenidos si el motor eléctrico se sustituye por uno de combustión interna más potente. Porque, aunque seamos adultos y no quepamos, también puede ser un vehículo emocionante. Aquí tenemos el ejemplo perfecto, un kart personalizado con la carrocería de un Porsche 911 GT3 miniaturizada con el corazón de una KTM 450 SX-F, una moto de cross capaz de entregar 62 CV de potencia.

Sin embargo, el proyecto comenzó con el traspaso del motor de una Suzuki DRZ 400. Sus 40 CV no parecían los suficientes para ofrecer una conducción extremadamente divertida, así que buscó una alternativa que ofreciese algo más de alegría. El tamaño del propulsor obligó a sustituir las entrañas de este power wheel al completo, teniendo que diseñar un chasis de tubos de acero a medida.

El creador de esta maravilla para niños mayores es cortesía de los chicos de Grind Hard Plumbing Co, responsables de haber creado un demencial Mustang de juguete con motor de 230 cc y un Jeep Wrangler de índole similar con una mecánica de 450 cc. Su constructor, Steve Hessick, merece mucho crédito por su fabricación, y eso que aún ni siquiera está terminado. Necesita un capó, suspensión y algo de aislamiento térmico.

El motor de un solo cilindro tiene salida de escape personalizada que desemboca por la parte posterior como en un 911 auténtico. Un pequeño depósito de combustible mantiene el motor en marcha. En la parte posterior, hay un generoso alerón, y el radiador del motor se conecta a la zaga. La pequeña plataforma se monta en un juego de neumáticos ultra anchos que se adaptan perfectamente a la estética agresiva, pero diminuta, de este Porsche 911 GT3.

Usa el volante de un Honda Odyssey (el buggy, no el monovolumen) y monta un acelerador de gatillo en el lado derecho. El vehículo tiene una caja de cambios de seis velocidades que el conductor cambia mediante una manija destinada a accionar el embrague y una palanca de cambios en el suelo. Al igual que en la moto de la que toma prestada su mecánica, los frenos delanteros y traseros tienen controles separados.

No sabemos cuánto marca sobre la báscula, pero es indudable que menos que una moto y que el coche en el que se basa, y como se puede ver en el siguiente vídeo, es muy rápido. Es un kart equipado con un motor enérgico diseñado para aguantar el maltrato que, junto a sus anchas ruedas, lo hacen perfecto para correr en pistas de tierra. Aunque eso sí, su corta distancia entre ejes lo hacen un vehículo bastante nervioso.

Fuente: Grind Hard Plumbing Co

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