Con motivo del 50 aniversario de la saga Bond, en 2012, Top Gear emitió un episodio especial en el que rendían homenaje a los coches más emblemáticos de las películas de 007. Obviamente hubo espacio para el DB5 de Goldfinger y Skyfall, o para el Z3 de Goldeneye. Pero sin desmerecer a estos cochazos, la guinda de este programa fue como transformaron el Lotus Esprit de La Espía Que Me Amó en el submarino que conducía el Bond interpretado por Roger Moore. Si no te acuerdas, te refrescaremos la memoria:

Evidentemente, los productores de la película no estaban tan locos como los de Top Gear como para transformar el Esprit en un submarino. Sino que las escenas del Lotus bajo el agua correspondían a un modelo a escala teledirigido.

Siendo aquel “juguete” posteriormente puesto a subasta en Londres y alcanzando la increíble cifra de 997.000 $. ¿Qué aficionado empedernido de Bond (y millonario) podría permitirse semejante capricho? Pues nada menos que Elon Musk.

Habiendo reconocido en muchas ocasiones que era un gran aficionado de las películas y que le gustaría interpretar incluso el papel de villano, no consiguió conducir su Lotus Esprit bajo el agua, lo que en sus palabras fue una gran decepción. Suponemos que de esa frustración surgió el “Easter Egg” en los Tesla que te permite activar el mapa submarino del Esprit de James Bond.

Los que si consiguieron transformar el Lotus Esprit en un coche submarino fueron los extravagantes Clarkson, Hammond y May cuando formaban parte de Top Gear. Fue Richard Hammond en concreto, el encargado de probar en sus propias carnes esta transformación. Y es que según comentaba en este episodio especial, dicho Lotus fue fabricado y diseñado por un equipo de ingenieros con el objetivo de sumergirse a una relativa profundidad.

Como no podía ser de otra manera, viniendo de ellos, lo acabaron consiguiendo.

Fuente: Top Gear

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