Será dentro de unos días cuando la mítica Volkswagen T2, quizá la furgoneta más famosa de toda la historia, desaparezca de forma definitiva de las líneas de producción. Y es que este símbolo hippie, la Volkswagen Transporter T2 (o Kombi), se fabricó en Hannover (Alemania), entre 1967 y 1979, pero la Volkswagen Kombi todavía se fabrica en Brasil.

La despedida ya fue anunciada por Volkswagen a mediados de año y la última unidad saldrá el 20 de diciembre de la fábrica de São Bernardo do Campo (cerca de São Paulo), de cuyas líneas de producción salieron más de 1,6 millones de Kombis desde 1957.

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Para despedir a este vehículo, uno de los coches más antiguos que aún se fabrican, Volkswagen creó una edición especial, la Kombi Last Edition (a la que corresponden las imágenes de este post). Fue tal el interés que generó esta serie limitada, destinada exclusivamente al mercado brasileño, que han tenido que duplicar su producción a 1.200 unidades. Esta última y limitada edición de Kombi, de color azul y blanco, se vende a unos 27.000 euros, y es un último toque de nostalgia que apenas concede un rasgo de modernidad, con un lector mp3.

Un poco de historia

Esta furgoneta con motor trasero, conocida como Kombi (o Combi) en América (donde levantan pasiones) o Bulli en Alemania, fue obra de un momento de inspiración de un importador holandés, Ben Pon. Durante una visita a la sede de Volkswagen en Wolfsburgo, en 1947, le llamó la atención un vehículo armado a mano por los obreros de la planta para cargar material.

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Ben Pon presentó unos esbozos y así convenció a Volskwagen, que comenzó la producción en serie en marzo de 1950, creando así el segundo modelo de la marca, tras el célebre Escarabajo. La Kombi utilizó partes de ese primer modelo, como el motor y los ejes. Su auge se inscribió en el marco del milagro económico alemán de los años 1950, alimentado por el plan Marshall destinado a reconstruir el país devastado por la Segunda Guerra Mundial. En ese escenario, los artesanos y comerciantes necesitaban un utilitario barato para trabajar, recuerda.

Del transporte de mercancías, la Kombi pasa rápidamente al transporte de personas para convertirse en minibús en 1951. En su versión de 1967, llamada T2, alcanza el éxito mundial y se convierte en el símbolo del movimiento hippie y en la preferida de los surfers y de las familias, todos conquistados por su modularidad que permite, por ejemplo, transformarla rápidamente en cámping-car.

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La robustez, bajo precio y simpleza de mantenimiento de la Kombi le permiten ser la preferida de sus usuarios, a pesar de la falta de confort y velocidad limitada. Con la llegada de nuevas normas de seguridad y nuevas expectativas de los clientes, el modelo T2 cede el paso a versiones más modernas, la última de las cuales, la actual T5, se alejó marcadamente de las líneas redondeadas de su ancestro. Solamente el prototipo del Volkswagen Bulli 2011 pareció querer recuperar las líneas de la mítica furgoneta, pero desde entonces Volkswagen no ha vuelto a dar señales de volver a intentarlo.

Su producción terminó en Alemania en 1979, luego en Sudáfrica y México, para seguir solamente en Brasil, que exporta al resto de América. Pero ahí también las reglas en materia de emisiones contaminantes y de seguridad que deben entrar en vigencia en el 2014 sentencian el futuro de la veterana furgoneta alemana.

Fuente: Volkswagen

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