Las distracciones son la segunda causa de siniestralidad vial en nuestro país. Según fuentes de la DGT, hasta el 17 de noviembre se han producido en nuestras carreteras 1.371 accidentes mortales, de los cuales, la falta de atención ha estado presente en 543 (39,6%) causando 613 fallecidos y  561 heridos.

En total se han controlado en las carreteras españolas 343.492 vehículos (con excepción de las comunidades de Cataluña y País Vasco, que tienen las competencias transferidas). De las 3.316 denuncias interpuestas, 2.792, es decir, el 84% corresponden al uso indebido del teléfono móvil.

Desde la Dirección General de Tráfico insisten en que, según numerosos estudios, su uso al volante es un factor que multiplica por cuatro el riesgo de sufrir accidentes y que el riesgo que afronta el conductor cuando habla por el teléfono móvil mientras conduce puede ser equiparable a cuando se conduce con exceso de alcohol. “Tras un minuto y medio de hablar por el móvil (incluso con manos libres) el conductor no percibe el 40% de las señales, su velocidad media baja un 12%, el ritmo cardiaco se acelera bruscamente durante la llamada y se tarda más en reaccionar”.

Los agentes de la benemérita también han sometido a especial vigilancia a los conductores que manipulaban el navegador mientras conducían, un tipo de distracción que es equiparable a hablar por el teléfono móvil. Por esta causa se ha procedido a denunciar a 32 de ellos.

De la misma forma también se han interpuesto 124 denuncias por la utilización de cascos o auriculares conectados a reproductores de sonido y otros 368 conductores han sido denunciados por diferentes acciones que provocan distracción en la conducción.

Desde la DGT destacan el aumento de conductores que utilizan los dispositivos de tipo “manos libres”, pero cabe recordar que su uso, pese a estar permitido, provoca la pérdida de la capacidad de concentración necesaria para conducir, ya que no se mantiene una velocidad constante, el tiempo de reacción es mayor o la distancia de seguridad es insuficiente.

Conducir haciendo uso del teléfono móvil o cualquier otro medio o sistema de comunicación que implique el uso manual o utilizando cascos o auriculares conectados a aparatos receptores o reproductores de sonido constituye una infracción grave que lleva aparejada una sanción de 200 euros y la detracción de 3 puntos del carné de conducir.

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