Una de las dudas que ha surgido desde tiempos inmemoriales es si hay necesidad de pisar el embrague a la hora de arrancar el motor o no la hay. Probablemente la respuesta fácil sería que sí, es muy recomendable hacerlo por si hay una marcha puesta. Pero también será conveniente hacerlo por otros motivo de más peso que podrían incluso evitarnos posibles problemas tanto en el motor de arranque como en la batería del coche.

A la hora de arrancar el vehículo tenemos una serie de sistemas que entrarán en juego para realizar esta función. Por un lado está el motor, encargado de generar esa energía necesaria para desplazarnos. En el otro lado la caja de cambios, una de las responsable de que la potencia llegue a las ruedas a través de las marchas. Entre estos dos elementos queda situado el embrague que tendrá una función vital: es el encargado de interrumpir o transmitir la acción del motor a la caja de cambios.

En el particular caso del arranque del vehículo también tendremos que tener en cuenta otros sistemas. El motor de arranque es un motorcillo eléctrico que entra en funcionamiento cuando giramos la llave o pulsamos el botón de nuestro coche. En ese mismo momento el motor de arranque se acoplará al volante de inercia, que es una rueda dentada conectada al motor y contra la que actúa el embrague.

De esta forma el motor de arranque comenzará a girar y accionará a su vez al motor de combustión al entrar aire y carburante en los cilindros. Tras haberse puesto en marcha y a la vez que la llave vuelve a su lugar inicial, el motor de arranque se desacopla del volante de inercia. Tras haber analizado el momento del arranque y los sistemas que influyen en él, vamos a ver las ventajas de pisar el embrague.

Si arrancamos el vehículo sin pisar el embrague (siempre en punto muerto) estaremos sometiendo al motor de arranque a un esfuerzo innecesario. Esto se debe a tiene que arrastrar los engranajes del eje primario de la caja de cambios. Aunque no tengamos ninguna marcha puesta, el movimiento del motor llega hasta el eje de entrada de la caja de cambios y eso podría causar problemas, sobre todo con el motor frío.

El aceite que baña los engranajes de la caja de cambios y que es conocido como valvulina es muy denso. Con el frío la viscosidad aumenta y remover ese aceite con el motor eléctrico es un esfuerzo que se elimina con un gesto tan sencillo como es el de pisar el embrague en el momento del arranque. Y habrá otra explicación lógica para el uso del pedal izquierdo en esta maniobra.

Aunque el motor de arranque tenga capacidad para poner en marcha el motor térmico, también puede presentar síntomas de fatiga si no lo utilizamos correctamente. Si lo sometemos a esfuerzos también estaremos consumiendo energía de la batería. Por ello no debemos mantener el motor de arranque en funcionamiento más de cuatro segundos, incluso cuando el coche no arranca. En ese caso lo mejor seráesperar unos segundos antes de volver a intentarlo, para que la batería tenga un tiempo de recuperación.

5 COMENTARIOS

  1. Cabe hacer una reflexión:
    Cuando arrancamos, el motor de arranque necesita mover el volante de inercia, cigüeñal, pistones, todo el sistema de distribución y sistemas auxiliares, vencer a la fuerza de compresión de los cilindros y a la de los muelles de válvulas y todo ello a la velocidad suficiente (al menos 200 revoluciones por minuto) para que el motor pueda arrancar.
    ¿Creéis que al motor de arranque le supone un gran sobreesfuerzo hacer girar además de todo lo anterior el eje primario de la caja de cambios y remover el aceite de la transmisión? ¿Un eje que cualquiera puede hacer girar con la mano en una caja de cambios desmontada?

  2. En caso de mucho frío a lo mejor viene bien. Lo que queda claro es la poca profesionalidad del articulista confundiendo viscosidad con densidad. La densidad no varía, la viscosidad si.

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